17 de febrero de 2012

ODA AL ORO








Humillado remedo del auricalco rojo
que depravó la magia vil de los atlantes.
Oro en el tabernáculo y
oro en el Arca,
donde la piedra sufre y sufre, sin gemido,
la insoportable eternidad a solas.
Oro de pie, en la ciega vigilia de los ídolos.
Oro en el alfolí,
en los enseres de Salomón, el sabio.
Oro en el vellocino
y en el escudo atávico de Aquiles,
y oro en el pobre César que dura en la moneda.
Oro de Ofir, de Cuzco y California,
que triunfa en una oreja del pirata
y corona las caries de la reina...
En anillos bañados e inmundos anillacos.
Oro inodoro y oro
que huele a sangre rabiosa y a Atahualpa,
a aterrados sobacos de maíz
que en vano esquivan la encía de la hoguera.
Oro cruzando el mar,
esa embestida de sal, tatuados de viruela.
Oro en la tersa orgía de la luna en el río
que miente en San Telmo un candombe de cadenas.
Oro, sí, oro en el mausoleo de los próceres,
en sus tufos de chácaras y recoletas.
¿Y en los agazapados arsenales? Oro.
Oro que no se salva del gusano;
ora en la trémula sarna del linyera,
ora en la sórdida mano del soborno,
ése, ese mismo, sí,
ese que abrió otra vez las celdas
y cerró las bocas.
Oro en privado y con tarjeta,
y oro en el público escote
de la sonámbula rota en madrugadas.
Oro en la sudorosa alquimia de la Bolsa,
oro de guillotinas, de quirófanos,
de auguradoras parteras y de abortos,
de suspiros de viudas y mueca de rufianes,
de colchones pinchados y albergues transitorios.
Del Buda iluminado que ya nada desea,
y el niño que deseándolo todo se despide
de sus heces y el cólera en Calcuta…

Oro que ora

PAX VOBISCUM

Oro que oro

IN GOD WE TRUST[1]
¡Ay oro!
¡HARE KRISHNA!
A 30 días

GOLDEN GOD

WE TRUST
Oro y reoro y más:
recontraoro y ¡HARE!
verde y reverde y ver
el camello pasando por la aguja
Oro que lame
¡HARE! ¡HARE KRISHNA!
lame y relame la lengua de la gula
los bulos y las bulas
y oro orísimo que anuda
las resecas mandíbulas del hambre


Gustavo Aritto




Poema incluido en La espiral de fuego: Siete palimpsestos del caos, Buenos Aires, 2008.



[1] “En Dios confiamos”, inscripción en todo billete de dólar estadounidense.

3 de febrero de 2012

CARTA DE UN TERRÍCOLA ACUARIANO A NEPTUNO







"ADIÓS, amigo de los abismos. Hasta la vista, compañero Neptuno. Nuestra tribu de volátiles acuarianos ha aprendido una dura y necesaria lección junto a ti. En los últimos catorce años nuestra ardua convivencia conmovió todos los estamentos de este planeta y su presunto orden. En algo, sin duda, nos parecemos.

Contigo, turbulento amigo, nuestro océano interior hubo de ceder sus secretos precipicios a la embestida de los tiempos electrizados del humano Aguador. Tras dos milenios de engaños agridulces, muchos de nuestros miedos y vergüenzas ancestrales dejaron su desnudez tendida en tu resaca. Hoy sabemos navegar por mares invisibles a los ojos, explorar nuestros sueños como vates y aceptar la dualidad que divide y desafía, latido a latido, al druida que una vez abandonamos en el corazón de nuestro bosque oscuro.

GRACIAS por haber permitido a nuestros urgentes niños siderales conversar de igual a igual con tus sabios Delfines. GRACIAS por no habernos negado el antiguo don de tus Ballenas, su memoria antigua y sagrada de la estela espiritual de cada uno, el hasta hoy vedado Registro del Akasha planetario que nos conoce desde que Dios nos sopló. GRACIAS por habernos emocionado con la verdad y habernos probado con la mentira.

Hoy, viernes 3 de febrero de 2012, nos dejarás en medio de la fascinante y filosa aventura de hacer pie en el vórtice que va llevándose un mundo envejecido. Regresa, pues, y descansa, entra sin llamar a tu mística Casa piscinana, acuático guerrero de los falsos límites y las celdas vetustas. Tu labor no ha cesado ni cesará jamás. En algún lugar del Hades aún anudarás de nuevo los remos soberbios de Odiseo. En algún trocito de tierra firme volverás, muy pronto, a decirnos algo más, cuando el último solsticio de la Era nos anuncie que la noche más larga ha terminado, que el Sol ya está asomándose por el Oeste..."



Gustavo Aritto

16 de enero de 2012

LA ESPIRAL DE LA VIDA: NUESTRA DANZA CÓSMICA INTERIOR





"El resplandor del Ancla
de la Barca sagrada que nos trajo
nos devuelve al declive de una antigua pirámide,
el eco circular y las ballenas
de una ciudad de verdes precipicios
sumergida en el mar…
Yo te veo subir, yo soy tu vértigo.
Y el amor que sujeta y no retiene
empinará su arcano diapasón.
Peldaño tras peldaño,
así, giro tras giro,
por la triple escalera de las Pléyades
hacia el vacío último donde empezó el dolor.
Todo anhela volver a aquel remoto ombligo
que anudaba su Cristo con su sombra.
Porque hubo tres caminos para llegar a tiempo:
uno fue el del regreso,
otro, el no haber partido…
¡Kinich Ahau, bujía
de nuestra humilde lámpara!
¡Que no falte entusiasmo a nuestros átomos!
¡Que Dios siga jugando a la locura
de confundir al Caos
como un niño!"



Gustavo Aritto, El canto de Ox Lahun, XX

22 de enero de 2011

the sound of dolphins and whales





Imploré al delfín:

-- Enséñame tu música, delfín hermano. Enséñame a cantar de nuevo...
Y él susurró a mi oído en el sueño:
-- Yo no digo mi canción
sino a quien conmigo va...

Me desnudé entonces sobre la roca y me arrojé al agua.

7 de enero de 2011

Crop Circle 2009 Decoded : The changes have begun





"Tennos un poquito más de paciencia, desconocido Hermano galáctico. Sólo un tiempito más. Pronto no habrá relojes ni calendarios fraudulentos en la Tierra. Pronto renaceremos juntos desde el huevo del trueno que no podremos ya desoír. Mientras tanto, sigue tatuando nuestros sembradíos y sueños de tus visiones: son el recuerdo indeleble de los magos que, ciegos y ruidosos todavía, reavivarán el Arte de ser tiempo. Memoria de nuestro porvenir. Porvenir de nuestra memoria... (Perdona: ¿qué estabas diciéndome recién?...)"

9 de diciembre de 2010

KITARO (Caravansary) Calidoscopio




¿Pero y si lo que había creído mi Destino
fuese acaso una flor de permutantes pétalos,
sin causa ni porqué, que sólo giran… giran…?

g. a. 

2 de junio de 2010

LOS OJOS DE LAYO

 



                                                                                           A mi perro amado


Te quedaste dormido entre las flores quietas y azules del sillón. Un sueño, donde no estoy, donde te fuiste solo, te hace feliz, quizás en otra parte, lejos.
Vos que nada sabés de la muerte, vos que vivís ajeno a la respiración tenaz de los relojes, que llegás siempre a un arreglo con los temibles astros, no me dejes a solas con el tiempo, tatuado de recuerdos y presagios obscuros, disuelto en el río engañoso de la espera humana…
Porque mientras yo envejezco discutiendo razones con mi sombra, y haciendo sumas y restas banales con la Esfinge, prisionero del otro que vuelven las palabras tramposas, vos sos ese que duerme, simplemente, ese que sueña como si fuese eterno, sin pedirles permiso a los espejos para bajar cien y una veces a la misma zanja, y ser uno y el mismo entre las ranas, y agua en el agua, pájaro, rugido de león por si el yuyal se eriza en algún gato agazapado…
El lento sol del invierno se pone sobre tu siesta y mis libros tirados en el piso. Y este miedo de estar quedándome solo como el roble del jardín sin darme cuenta, sentir que hoy me falló la magia para empezar de nuevo, y esas cosas… Pero cuando en la casa de los dos resuene tu largo bostezo rojo y tu rezongo, huirán una vez más los espectros grises que me habitan. Tu rabo negro: un ; tu rabo negro: un no. Mis peros y tu amor sin silogismos. Y entonces, apenas el arco entesado de la luna vuelva a medir mi hastío, vos estarás ahí, como recién nacido tras esconder tu hueso en el fondo, recordándome (también esta noche) que no existen más tesoros que aquellos que ocultamos muy adentro igual que una herida… Qué pobre era mi vida antes de tu mirada; años y años perdidos sin tus ojos. Cuánto sabrán ellos de mí, tierno amigo peludo, cuánto habrán descubierto en mis silenciosos confines, que nunca me dirás.





Gustavo Aritto

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Layo partió en febrero de 2005. Este texto forma parte de mi libro LA ESPIRAL DE FUEGO. Siete palimpsestos del caos, Bs. As., 2008