[Casi inexorablemente, las composiciones de Fransz Schubert, a las que pocas veces vuelvo, me saben a una despedida... Su belleza no reconoce límites, aparece y desaparece como surgida de una elegía sin origen que se resiste a dejar de fluir... Debería figurar, además, entre los mayores poetas germanos del genio romántico más intensamente contenido y austero... Admito que su música me entristece, quizás porque, muy en mi fondo, me disuade de seguir aferrado al sueño de que nada se termina, de que todo siempre perdura en otra(s) cosa(s)...- G. A.]
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