Si FAIRY QUEEN es una de las más fascinantes "silvas" de la imaginación dramático musical de todos los tiempos, esta canción es, tal vez, su momento más hermoso y acaso también su síntesis secreta. Cuánto de su materia y su misterio les debe esta maravilla a Chaucer ("Cuento del Mercader", entre los CANTERBURY TALES), a Spenser (su inevitable y gloriosa FAIRY QUEEN), y al autor de A MIDSUMMER'S NIGHT DREAM, poco nos importa, ya que las obras de Henry Purcell se sienten siempre recientes y sin el peso de tradición alguna (aunque esté invariablemente transmutando el pasado total europeo), nacidas de una concepción mágica y polimórfica (es decir, capaz de todos las transfiguraciones y sentidos posibles en el campo del imaginario) de lo "real" y lo "onírico", y abiertas a resignificarse desde una inocencia creativa propia del niño y del loco... En Purcell - y su coetáneo genial, John Dowland - enraíza el tronco musical que hoy sigue llenando estadios con multitudes que dejan la vida por una canción 'pop' / 'rock' suficientemente promocionada y repetida... Dedico este momento a JOSÉ CARLOS CABELLO, cuyo ya legendario programa radial CONVERSACIÓN GALANTE [RADIO NACIONAL DE ESPAÑA, RADIO 2 "CLÁSICA", 1987-1992], consagrado a la música antigua de Europa, transformaba cada semana mis noches en un bosque encantado: "One charming night" era la inconfundible y ansiosamente esperada "cortina" musical que anunciaba la apertura de aquel arcón siempre sorprendente, siempre impulsando alguna "buena nueva": jamás me iré de ahí, quiero decir, nada ni nadie me distraerán ni desencantarán mientras me atreva a ser el juglar que juega a las escondidas con sus elfos y al siniestro ajedrez con su Sombra cansada...
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