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17 de septiembre de 2015

EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (XI) / NUESTRO HERMANO ULTRAMUNDO FEÉRICO: La música del Tejo de las hadas






“Finalmente, llegamos al corazón del propio ultramundo[i] celta y sus habitantes. A lo largo de todo este libro ha quedado claro que no hay parte alguna de este mundo que no afecte o actúe como entrada al ultramundo. El ultramundo celta es contiguo al nuestro, superponiéndose a él, sus aguas filtrándose para siempre a través de las apenas perceptibles grietas que marcan las fronteras no vistas. El focalizar muestra atención en él es equivalente a desplazarnos en su dirección.
Los habitantes del ultramundo son el pueblo de los sidhe, o montículos, aquellos a los que llamamos el género feérico. El nombre ‘faery’[ii] ha adquirido desafortunadas connotaciones, evocando imágenes de criaturas con alas de mariposa y sacarina de un tamaño levemente mayor al de los insectos. Si hemos de tener algo de comprensión de las gentes de los sidhe en la tradición celta, debemos borrar connotaciones semejantes y entender que ellos tienen una estatura y un poder, por lejos, mucho mayores de lo que podamos concebir. Inmortales, capaces de pasar entre los mundos a voluntad, con recursos que parecen mágicos a los humanos, aparecen como protagonistas principales en la tradición celta, tanto entonces como ahora.
El poseer consciencia viva [awareness] de los seres feéricos es aún algo fuerte en los países célticos. Se los considera como vecinos, una raza que exige un enorme respeto, que pueden ayudarnos o causarnos daño según la naturaleza de la alianza que los mortales tengamos con ellos. Entre personas con un marco esotérico estrecho o con ninguno, existe el cuidado saludable y exagerado de no llegar a involucrarse demasiado con los seres feéricos, no sea que se precipiten incautamente en sus moradas [realms] y no puedan encontrar la salida al exterior otra vez. Son sólo los temerarios o los intrépidos exploradores del ultramundo quienes bogan activamente por hallar a los seres feéricos y adentrarse caminando por los senderos que llevan a sus moradas.
Los seres feéricos siempre han sido una raza aparte. No son, ni lo han sido jamás, humanos. En la tradición irlandesa es posible verlos como deidades primitivas, como vemos en ‘The Fosterage in the House of the Two Pails’ (el acogimiento en la casa de los dos cubos), donde los Tuatha De Danann se retiran a los montículos de las colinas huecas de los sidhe, dejándoles el territorio a los Milesios. Sin embargo, su existencia separada aún repercute en la existencia de los mortales, arrojando luz sobre la naturaleza de nuestros propósitos espirituales hacia el entorno, del cual son ellos guardianes naturales. En el texto ahora nuevamente traducido ‘The Yew Tree of the Disputing Sons’ (el tejo de los hijos contendientes), vemos cuán cuidadosos debemos ser cuando invadimos territorio encantado sin efectuar la restitución o la alianza.
El admirable libro de W. Y. Evans-Wentz The Fairy Faith in Celtic Countries [iii] (la fe en lo feérico en los países célticos) revela nuestra alianza ininterrumpida con los seres feéricos y pone de relieve la dislocación del habitante urbano respecto de tales alianzas. El autor hace hincapié en la importancia de nuestro estudio de los seres feéricos como ‘una llave para abrir el cerrojo de los misterios de la mitología céltica’, y señala que

En verdad, el imperio céltico es más grande de lo que lo fue nunca antes de que César destruyera su unidad política; y sus ciudadanos no han olvidado la antigua fe de sus ancestros en un mundo invisible.

[…][iv]








The Yew Tree of the Disputing Sons
(el tejo de los hijos contendientes)

- traducido al inglés, a partir del gaélico irlandés, por Caitlín Matthews -



[Comentario]

Esta historia cuenta la causa de la Batalla de Mag Mucrama, que fue la lucha entre Eogan mac Ailill Olom y Lugaid mac Con. Ella revela la íntima relación entre el mundo-medio y el mundo de los sidhe, poblado de los seres feéricos, y en la necesidad de cuidar nuestro trato con ellos.
Inicialmente, es Ailill quien causa un desequilibrio entre los mundos con su acto de hacer pastar caballos en el dominio de los sidhe. Como devolución, ellos pisotearon su pastura, entonces Ailill y sus camaradas salieron a investigar y atrapar a los culpables. Ellos dieron muerte al feérico Eogabul, violando además y matando a Aine, la mujer feérica. La venganza de Fer Fí por el asesinato de su padre y su hermana es muy sutil. Él generó con su inventiva un tejo de robustez y belleza tan sin paralelo que el hijo de Ailill, Eogan, y sus hijos adoptivos, (Lugaid) Mac Con y Cían, ambos dos lo reclamaron para sí mismos. En otra versión de este cuento, la razón por la cual los tres querellantes fueron conducidos al tejo es que Fer Fí, el arpista encantado [the faery harper], hace música en ese preciso lugar. La disputa gira en torno a la posesión del músico. En esta versión, Ailill gana el árbol como premio para su propio hijo, y una batalla conduce a la otra. En la terrible masacre que sigue, los sidhe hallan su venganza plena.
Puede que se considere extraño entre guerreros de nobleza principesca el luchar por un árbol, pero los antiguos árboles de Irlanda eran puntos focales de encuentro tribal y se consideraba que eran poseedores de memoria y que tenían el poder de testigos. Los árboles eran emblemas centrales de la continuidad tribal. El tejo de este cuento es una invención creada por las habilidades de los de los sidhe y sólo puede ser descubierto por aquellos a quienes los seres feéricos desean castigar. Este texto está atribuido a Cormac mac Culennáin, el obispo-rey de Cashel († 908) y se lo localiza en la compilación del siglo XII el Leabhar Laignech (Libro de Leinster).



[Texto del relato]


1. QUE uno de ustedes me pregunte sobre la historia del tejo maravilloso: ¿por qué será que a él, precisamente, se lo llama el Tejo de los Hijos enfrentados por la Disputa?
2. ¿De qué madera es el hermoso árbol venenoso, víctima de traición semejante? ¿De qué naturaleza era originariamente la amistad que existía antes de que los disputantes hijos le diesen a él su nombre?
3. De su territorio escogió Ailill este prado para la pastura de sus caballos: de Dún Cláre a Dún Gair, de Ane a Dún Ochair.
4. A la parca población de los sidhe le disgustaba esta invasión de su tierra; ellos solían destruir los pastos cada Samhain[v]: ¡ninguna historia que iguale a ésta!
5. Ailill fue con Ferchess mac Commán a observar el agradable pasto; vieron ellos sobre el llano tres vacas y a tres personas pastoreándolas.
6. ‘¡Estos son los ladrones!’, dijo Ailill con engreimiento. ‘Una mujer y dos hombres, no hay duda, y sus tres vacas sin cuernos’.
7. ‘Son ellos quienes han pisoteado los pastos y consumido nuestra hacienda para robarnos, cantando la dulce música de los sidhe a fin de hacer dormirse a la raza de Adán.’
8. Si están ellos cantando la música de los sidhe’, dijo Ferchess mac Commán, ‘¡no vayamos más cerca hasta derretir algo de cera para nuestros oídos!’
9. Ellos no pudieron oír la dulce música después de meterse con fuerza cera adentro de sus oídos.[vi] De pronto, cada uno de los presentes vio al otro: ¡un encuentro sorpresivo!
10. Furiosamente, Eogabul (de los sidhe y Ailill se trabaron en lucha de parte a parte del campo; Eogabul fue derribado de un golpe, y Aine (de los sidhe) fue vencido.
11. Ailill vino hasta Aine, superándola en vigor, la redujo y se abalanzó sobre ella; la conoció[vii] él entonces, no con su consentimiento sino por la fuerza.
12. Aine usó su cuchillo para zafarse de Ailill,  ¡y mi testimonio no miente! Le rebanó su oreja derecha de la cabeza inclinada encima de ella, por lo que, en adelante, a él se lo llamó Ailill Sin oreja.
13. Esto encolerizó, entonces, a Ailill; clavó él con violencia su lanza en Aine; no le rindió honor alguno, la abandonó muerta.
14. En lo que respecta a Ferchess, ninguno escapó jamás de él cuando desenvainaba su arma sin recibir heridas y magullones, aun cuando fuesen una muestra amistosa de sus destrezas en la batalla.                                   
15. Fer Fí se retiró al montículo de los sidhe donde el pueblo de sus parientes vivía, muchos fueron los lamentos a causa de las muertes de Aine y de Eogabul.
16. Al día siguiente mismo, al alba, las huestes montadas de los sidhe salieron afuera; pusieron fuego a Dún Cláre y Dún Crott, provocaron un incendio expandido por todas partes.
17. ‘Encaminémonos a Dún Ochair Mág’, se decían uno a otro entre ellos mismos. ‘Demos muerte a Ailill en su casa y a la hija de Conn El De Las Cien Batallas.’
18. ‘Nada tenemos que reclamar sobre la hija de Conn’, dijo Fer Fí, hijo de Eogabul. ‘No sin peligros, sino con bravura vengaré yo a mi padre.’
19. Fer Fí se dirigió hacia el oeste con Aebléan, su hermano; ellos pergeñaron una estrategia a la altura de su honorabilidad: dieron forma al Tejo[viii] de los Hijos Contendientes.
20. El lugar donde crearon el árbol era en Ess Máge de los grandes clanes; tres se llegaron hasta el árbol que lo deseaban para sí mismos: Mac Con, Cían y Eogan.
21. Mac Con, sin miramientos, reclamó el árbol para sí, tanto la madera vieja como los brotes verdes; aquí Cían lo reclamó desde la semilla, lo mismo los brotes rectos que los torcidos.
22. No menos ambiciosamente[ix] fue pretendido por Eogan, quien reclamó todo lo que crecía encima del suelo y todo lo que crecía debajo.
23. Así fueron las disputas de los hombres, los hijos de una misma madre; cada uno de los resueltos tipos reclamó el árbol para sí.
24. ‘Yo aceptaré el dictamen de tu padre’, dijo Mac Con De la Espada Roja. ‘Cualquiera sea el lugar[x] que él fije oficialmente para ti o para mí, no apelaré si pierdo.’
25. Entonces, Ailill dio duro dictamen; por tal motivo Mac Con se enojó terriblemente. Ailill concedió el tejo a Eogan, y soslayó a Mac Con menospreciándolo.
26. Para vengar eso, Mac Con desafió entonces a Ailill a dar una batalla; así se hizo, sin demora, y la Batalla de Cenn Febrat fue librada.
27. Mac Conn fue herido allí y desde entonces anduvo rengo, un acontecimiento triste; Da Dera, el bufón del Dárine, cayó en manos de Cairpre.
28. Este conflicto fue causa de la furiosa batalla de Mag Mucrama de los pastos rojos; el martes fue librada, donde las cabezas de Irlanda cayeron.
29. Así cayó Art mac Conn, alto rey de Irlanda la inconquistable; allí cayeron atrozmente los siete hijos de Ailill.
30. Allí fue herido Lug Lága, quien realizó una audaz proeza: asesinó a Art mac Conn El Justo, y a Bénne Britt de los Britones.
31. Allí cayeron los vengativos Mac Con y Ferchess mac Commán, y Sadb, hija de Conn, por el veneno del hermoso tejo.
32. Se trata no de un árbol sino de una aparición espectral de los sidhe, su naturaleza no es de este mundo; ni es de madera su tronco, sino de una horrífica penumbra.
33. El árbol brindó refugio contra los cortantes vientos, suficiente para trescientos guerreros; su madera estacionada hubiese bastado para una casa, fue protección contra todo peligro.
34. Él está misteriosamente ocultado por los sidhe gracias a una astuta artimaña. Sólo uno entre cien es lo suficientemente desafortunado para encontrarlo; entonces, es un hallazgo eterno de desgracia.
35. Del norte y del sur cayeron guerreros, a causa del veneno del tejo de ramas rojizas; del este y del oeste cayeron ellos: no insistas ya más en preguntarme por qué.”


  

Extraído de Caitlín and John Matthews, The Encyclopedia of Celtic Wisdom (la enciclopedia de la sabiduría celta), Part IV / Chapter 12: In the House of the Sidhe (Parte IV / Cap. 12: en la casa de los sidhe), Barnes & Noble, New York, 1994; p. 388-389 / 428-431. Traducción del extracto y notas, a los únicos fines de su aparición en este blog: G. Aritto / 2015.




[i] “The otherworld”, en el original; como en todos los escritos anteriores de esta serie, entendido como “el otro-mundo” (su traducción hegemónica), supra- e infra-existente respecto del orden tridimensional-material del “mundo-medio” en que moramos en el planeta.

[ii] Para los alcances posibles de significado y de referentes del término inglés “fairy” y del gaélico “sidh(e)”, ver, de esta misma serie, los textos de P. Berresford Ellis y de S. Knight – junto con las notas relacionadas - en EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (IV y VIII).

[iii] New York, Lemma Publishing Co., 1973.

[iv] A continuación, los autores comentan y traducen (con detalle de sus fuentes y versiones originales) los relatos titulados ‘The Wooing of Etain’ (el cortejo de Etain), y el ya mencionado ‘The Fosterage in the House of the Two Pails’.

[v] A propósito del Samhain, día consagrado al Hallowe’en, comenta Caitlín Matthews en este mismo volumen: “El nombre gaélico para los espíritus de los muertos es sluagh sith o la ‘hueste de paz’ – un eufemismo propiciatorio. Sin embargo, los sithean son también de la familia feérica. No es poco significativo que el momento cuando los muertos y los seres feéricos están más activos es en Samhain, Hallowe’en. 
“Samhain marca el Año Nuevo celta y el comienzo del año agrícola; se lo celebraba y se lo celebra con gran fervor. En tiempos remotos todas las fogatas de Irlanda eran apagadas y reencendidas a partir de la que se prendía sobre la colina de Tlachtga. El festival es uno de larga vigencia; no sólo ha sobrevivido en forma reconocible como una costumbre tradicional popular en los países célticos, se ha extendido a América…” [‘Consulting the Ancestors’ (consultando a los ancestros), en “The Memory of the Ancestros” (la memoria de los ancestros), Parte I, Cap. 4, p. 117-118; trad. de la cita: G. A.]

[vi] Acaso fuera el silencio, y no la música humanamente audible, lo más terrible de oír en la voz y el arpa encantadas del mundo feérico. Eso era, quizás, lo que verdaderamente no podían soportar. Como lo intuyó y parafraseó, bajo el título de “El silencio de las sirenas”, Franz Kafka a partir del presuntuoso encuentro de Odiseo con las temibles cantoras aladas (Odisea, Rapsodia XII).

[vii] “… he had knowledge of her…”: denotando relación carnal, con la misma acepción y el mismo uso con que aparece, por caso, en el Antiguo Testamento. La acotación contigua, “not by consent but by force”, diferencia, sin embargo, el cuadro dramático acá presentado del típico encuentro bíblico, motivado y perpetrado con naturalidad y mutuo acuerdo. ¿Acaso habrá sido esto obra del puño cristiano del escriba?...

[viii] El tejo, en el entorno mítico celta, es depositario de un simbolismo asociado a la Resurrección y la Vida Eterna. Su lugar en el mágico alfabeto Ogam es el de la quinta vocal, Idho, y su lugar en el calendario cósmico del planeta, el del solsticio de invierno / verano (21 de diciembre gregoriano). Saturno y Plutón son sus entidades planetarias regentes, y sus elementos afines, Tierra y Agua. Sus runas esenciales, Yr y Eohl. Deidades como Bamba, Dione, Ártemis y Perséfone figuran en su panteón femenino natural, atribuyéndosele el aspecto divino de la Triple Diosa. Guardián del Inframundo, oficia de Guía para las almas que transitan su camino desde este mundo al Otro. Las culturas cristianas dieron una entusiasta acogida al simbolismo y los atributos esotéricos que a este árbol que fascinó a Europa otorgó el pagano legado de los pueblos celtas. Aquí le rinden honores nombres como Eógan ("nacido del tejo") y Fer ("hombre de tejo").

[ix] “No less comprehensively”, en la versión de C. Matthews: según exige una de las mujeres shakespeareanas, “nada menos que todo…”.

[x] Wherever he awards it to you or to me”, en el enigmático inglés de C. Matthews: me pregunto, perplejo, cuál será la expresión puesta en boca de Mac Con en el gaélico original. La vaguedad y la ambigüedad se apoderan aquí, como por hechizo, de actores y acciones; el lenguaje ha perdido toda sujeción a la frágil lógica de la mente concreta y de las relaciones humanas. La semilla del Caos ha sido (im)plantada y dará frutos inmediatos. Como en medio del vórtice atroz desatado en la céltica leyenda del Rey Lear, transmutada en sublime paroxismo por Shakespeare, debemos aceptar como natural que desaparezcan personajes en la nada (¿a quién le habla Mac Con? ¿A dónde se fue Cían?: ¿hay ahí algún lector de intelecto menos indigente que el mío que pueda aventurar una respuesta? - una confrontación con alguna otra versión podría servir de ayuda) y que de la nada hagan otros su impetuosa, incontenible irrupción. Una muestra más de cuán lejos de los miedos y preconceptos judeo-greco-romano-cristianos se expandía en libertad la (“medieval”) mente y la inspiración de los celtas. Y mucho de ese precioso abismo psíquico sería dotado de un nuevo lenguaje, de nuevas perspectivas, por los relatos mágicos, de hadas, de niños, o como quiera que se los pretenda rotular, primero por la prolijidad intimista de Ch. Perrault, pero después, y mucho más profundamente, por la salvaje genialidad de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm en la Alemania oprimida por las hordas napoleónicas y liberada por el fuego sagrado del Romanticismo, donde ardieron todos los terrores y todos los anhelos imposibles del compulsivo Occidente.
  


12 de septiembre de 2015

EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (X): NUESTRO HERMANO ULTRAMUNDO FEÉRICO (2) / CRUZANDO EL UMBRAL







Soñando con el Inframundo de los Seres Feéricos


El soñar es una avenida hacia un entendimiento más profundo del reino feérico y el Inframundo. El sueño es un vehículo para la cósmica mente de Lo Uno[i] y actúa como una dimensión simbólica de la experiencia humana como un todo. Aunque resulte raro, los mundos reflejos [mirror worlds] y toda suerte de Ultramundos, tales como el Inframundo de los Seres Feéricos, se experimentan comúnmente en el sueño[ii].
Desprendiéndose del núcleo interior de uno, los sueños son expresión de experiencias que buscan con anhelo volverse reales en el futuro en algún nivel. Si tú puedes soñar (con) una experiencia, puedes hacer que se manifieste en la realidad tangible. Porque los sueños son una fuente de de tremenda creatividad, son el lugar perfecto para comenzar un entendimiento más avanzado de, y así una interacción con, el reino de los Seres Feéricos.
Al igual que otros estados de consciencia, el soñar permite a la mente consciente de uno participar activamente en procesos que están normalmente considerados inconscientes.[iii] Los sueños le permiten a uno penetrar aquel umbral ultramundano entre el aquí y el allá, el ahora y el luego, y lo mortal y lo feérico. En el sueño existe una comunicación continua entre todas las partes de ti mismo, y esto se puede usar para potenciar nuestra habilidad para entrar, y desplazarnos libremente, en otras dimensiones de consciencia alerta [awareness].
Muchos sueños contienen un mensaje que puede ayudarlo a uno a ver algo que aún no ha captado con la mente consciente, como es el caso de las experiencias ultramundanas. Además, tus sueños y las respuestas de tu cuerpo físico te brindan la posibilidad de explorar tus procesos internos. Ponen en exhibición partes del mundo que puedes aprender a reconocer adentro de ti mismo y en otros. De los sueños emanan las posibilidades de la experiencia, cualesquiera éstas sean.
A medida que uno aprende a dirigir sus sueños mediante la intención consciente, el soñar se torna una experiencia multidimensional. La alquimia del espíritu radica en convertirse en multidimensional, siendo simultáneamente uno con todas las cosas. Separar la realidad ordinaria de la realidad multidimensional, la realidad de la vigilia del estado onírico, así como el tiempo del espacio, o lo blanco de lo negro, no tiene demasiado sentido, y parece ser una visión obsoleta, en particular cuando uno vive en un mundo donde todas las cosas son grises.
Según vas practicando el soñar y el fusionar, comienzas a asumir una visión diferente del tiempo. En tanto va aprendiendo que el tiempo encierra las cualidades de lo circular, lo horizontal y lo vertical, uno empieza a tener muchos puntos de vista simultáneos y parece estar conectado con Ultramundos, más que con su realidad terrena.
A medida que el tiempo y el espacio adoptan una mayor cantidad de cualidades de lo infinito, las falsas estructuras y las distracciones que te retienen separándote de Lo Uno comienzan a desmoronarse. Algunas de esas distracciones incluyen la televisión, la radio, los diarios, la semana laboral de cinco días, los fines de semana, los relojes, los calendarios, la escuela, la recolección de basura, el reparto de la correspondencia, y cualquier otra cosa que logre atontarte hasta pensar que su estructura o forma de tiempo-espacio es ‘real’. Metafísicamente hablando, cuando uno aprende a moverse más allá del continuum de espacio-tiempo, la forma y la estructura se vuelven conceptos convencionales dentro del continuum y están sujetas a cambio en cualquier momento. Una vez que uno capta esto, el visitar el reino de los Seres Feéricos parece menos irreal y más real de lo que pudo jamás imaginar.





Viajes al Inframundo



La razón por la que los niños oyen y ven a los Seres Feéricos mucho más a menudo que los adultos acaso sea que es siempre mejor ser puro de corazón, mentalmente abierto, honesto, y de voluntad incondicional al realizar un viaje al Inframundo de lo Feérico. El penetrar las esferas de los Seres Feéricos involucra la intención de dirigir nuestros pasos entre los mundos mortal y feérico. A esto se le llama ‘caminar entre mundos’ o ‘centelleo’[iv], e incluye frecuentemente  la translación física a otras esferas, y, con un poco de suerte, la subsiguiente devolución física al mundo de los mortales. Yo prefiero realizar empíricamente viajes al Inframundo, donde llevo conmigo mi cuerpo energético antes que mi cuerpo físico.[v]
El Inframundo de las Hadas está vivo en el folclore. Por ejemplo, en una historia popular tradicional del noroeste de Gales, el dueño de una casa tuvo ocasión de encontrarse con uno de los ‘Tylwyth Teg’, las Bellas Personas, uno de Ellos-Los-Otros [the Other Ones]. Cuando él dijo que le gustaría ver la morada de Ellos-Los-Otros, un reino normalmente invisible a los mortales, se lo invita a colocar su pie en lo más alto del Ser Feérico. Gracias al contacto del mortal y el Ser Feérico, un mundo es repentinamente revelado en un abismo abierto en el suelo delante de él, con fértiles campos, carreteras multitudinosas, mercados y hogares, una tierra con relucientes ríos avanzando sinuosamente hacia el mar.
El Inframundo, como todas las cosas, está hecho de energía. Mortales, Seres Feéricos, Diosas y Dioses son aspectos de la energía. Representan las muchas formas, racimos y campos de energías creativas que existen dentro de las muchas dimensiones a lo largo del continuum. Algunos Seres Feéricos, al igual que los mortales, son particularmente altruistas, y van a alumbrar, literalmente, el sendero de uno. Algunos no son altruistas y se afanan por hacerle daño a uno. El usar tu intuición y tu experiencia[vi] te ayudará a saber con qué seres comunicarte y conectarte. Cuando estés interactuando con la dimensión de lo feérico, ten presente que es toda energía, y que a la energía se le puede dar forma y se la puede moldear [and energy can be shaped and patterned]. La forma energética cambia de figura según tú cambias tu [foco de] atención.[vii]
Las experiencias en el Inframundo liberan y unifican las energías y percepciones de uno, más que racionalizarlas o separarlas. Tu percepción de ti mismo en el reino feérico es en mucho diferente de la que tienes en el reino de los mortales. El Inframundo de los Seres Feéricos encarna la mente planetaria de la Madre Tierra. Cuando más se ahonda uno en el Inframundo de lo feérico, más próximo está a alcanzar a tocar la luz adentro de la Tierra [the Light within the Earth], lo que R. J. Stewart llama ‘el poder dentro de la tierra’ [land]. Para los celtas, la luz adentro de la tierra era el espíritu que vive adentro de la materia.
Los portales de paso al Inframundo ocultan secretos. Hay muchos cuentos sobre lugares que sólo se pueden captar de un vistazo a la luz de la luna, lugares que han desaparecido hace mucho, manteniéndose sólo en el folclore y en las tradiciones vivas. El Inframundo puede ser un manantial de sabiduría espiritual y saber ancestral, representando un mundo donde mortales y Seres Feéricos, tanto visibles como invisibles, pueden comunicarse e interactuar. Algunos vínculos feéricos se crean mediante la intención deliberada y otros mediante la memoria genética. Todos los vínculos son conexiones para siempre.
Cuando realizamos un viaje al Inframundo, damos pasos hacia un tipo de presente atemporal o eterno ahora. Se pone énfasis en la relación ancestros – Seres Feéricos, pero a medida que evolucionamos, comenzamos a movernos hacia una consciencia alerta [awareness] atemporal que nos saca de lo tribal hacia lo colectivo, lo universal, y finalmente lo cósmico. Algo realmente cambia en nuestra consciencia alerta de la realidad dimensional.
El comprender el Inframundo crea una relación consciente entre la tierra [land], los Seres Feéricos, los mortales, y la Madre Tierra [Mother Earth]. La tradición de las Hadas es un modo de establecer relación, un modo de transladarse entre lo mortal y lo feérico, entre lo físico y lo espiritual. Como escribe R. J. Stewart en The Living World of Faery (el mundo viviente de las hadas):

Mediante este arte profundo puede uno acceder a través de estanques, penetrar colinas y árboles, fundirse con las piedras, y llegar por fin a las mansiones de la Gente de la Luz [People of Light], que están dentro del cuerpo de la Tierra [Land]. E incluso ellos pueden venir a uno, ya que el umbral, una vez abierto, puede ser cruzado en ambas direcciones. Uno puede ver con sus ojos y ellos, de igual modo, han de ver con los de uno para el mutuo aprendizaje.

Después de viajar al reino de las Hadas, y mientras se visita ese Inframundo, uno puede experimentar un aguzamiento de su visión normal. Este aguzamiento se puede también traer a su mundo de lo mortal. Uno percibe el mundo de lo mortal de un modo diferente. Se experimenta una modificación de la consciencia. Cuando se trabaja con los Seres Feéricos y se ve recíprocamente a través de los ojos del otro, de pronto se ve el mundo de los mortales como los Seres Feéricos lo ven, y ellos ven el mundo feérico como lo ve uno. A través de esta relación, uno cambia radicalmente la visión del mundo físico. Esto se vuelve un cambio permanente de la consciencia alerta.
Cada vez que viajé al Inframundo, me encontré con seres extraordinarios de todos los tamaños, rara vez alguno por debajo de los cuatro pies de alto. Estos seres de la tradición popular tienen muchos tonos de piel, mayormente colores terrosos, y toda variedad y todo color de ojos. Muy pocos de estos seres tienen aspecto de fantasma, sino, por el contrario, los más parecen fluir, ser amables, sabios, y a veces exóticos, y tener la habilidad de desplazarse del punto A al punto B con un solo pensamiento. Muchas veces me han sido entregados dones de conocimiento e inspiración, y en ocasiones se me pide que realice determinadas tareas como ayuda al reino feérico.
Lo que he descubierto a partir de mis experiencias en el Inframundo es que los Seres Feéricos están siempre presentes; lo único que pasa es que yo no estoy siempre presente para ellos. Lo que también he descubierto es que estamos interactuando con estos seres, estas energías y estas dimensiones de existencia todo el tiempo, en un tipo de intercambio atemporal, nos demos cuenta o no de ello.”






Extraído de Sirona Knight, CELTIC TRADITIONS. Druids, Faeries and Wiccan Rituals (tradiciones célticas – druidas, seres feéricos y rituales de Alta Magia Blanca), Citadel Press, Kensington Publishing Corp., New York, 2000. Chapter 4: The Faeries (cap. 4: los seres feéricos), p. 148-153. Traducción del inglés del fragmento y notas, para su sola publicación en este blog: G. Aritto / 2015.

Imagen de portada: extraída del blog http://tetha1950.tumblr.com






[i] Estoy vertiendo “Oneness” por “Lo Uno”, afín a otras imágenes posibles como “Lo Uno-Total”, “La Unidad Última” o “El Todo Indivisible”: unicidad, totalidad omni-abarcadora, inclusión cohesiva de cualquier parte – por minúscula que sea -, fractalizada (es decir, que el Todo sea siempre reproducción idéntica magnificada de aquellas partículas que lo conforman) o no, etc., deberían ser aspectos convergentes en la mente de quien lee. Por su parte, como se señaló ya en la publicación anterior sobre el texto de la propia S. Knight (entrada con orden IX de esta misma serie), el locativo cósmico inglés “Underworld” vale aquí, en romance, “Inframundo”, y el “Otherworld”. “Otro-mundo” (u “Otromundo”) o “Ultramundo”.

[ii] “Sueño” acoge en castellano, según el entorno referencial del texto, los valores que el inglés contrasta y distribuye entre to sleep (= dormir), de (the) sleep (= el estado de sueño, el permanecer dormido), de to dream / dreaming (= soñar) y de (the) dream / dreaming (= sueño como proceso onírico).

[iii] Tengo para mí que, al igual que J. Krishnamurti, Knight está aquí negando (aunque ella lo haga muy oblicuamente) la entidad de lo que el Psicoanálisis y sus derivaciones teóricas y prácticas creen haber logrado distinguir como “lo / el inconsciente”. Y ello, a pesar de la actitud cerradamente escéptica del pensador indio hacia la necesidad de que exista forma alguna de proceso onírico una vez que se ha logrado la disolución del ‘yo’ ilusorio, y, además, de que los sueños puedan servir de fuente hermenéutica y de revelación metafísica para explorar la psiquis humana, la esfera de lo “sobrenatural” y el orbe de lo simbólico en general.

[iv] “Twinkling”, también traducible por “destello” o “brillo”, asociados en el uso a los ojos, a la mirada, al fulgor inestable de las estrellas.

[v] Knight habla aquí de su “energetic body” (cuerpo energético) en oposición dual con su “physical body” (cuerpo físico), dando por sobreentendida la complicidad comprensiva de su lector. Sin embargo, y salvo que esté adhiriendo a alguna concepción de raíces célticas que la avalen con naturalidad, uno tiende a preguntarse a qué se refiere con lo primero, y, más aun, a cuestionar el que exista cualquier confusión posible entre un viaje al Inframundo feérico y lo que comúnmente se conoce como viaje astral, experiencia – de perfiles muy borrosos y de difícil autentificación – librada al llamado “cuerpo emocional o astral”, por lo demás, de dudosa entidad metafísica. Desde luego, es impensable que ese “cuerpo energético” coincida con lo que hoy se acepta sin conflictos como “cuerpo etérico”, réplica reticular electro-magnética del físico, ni mucho menos con el sutilísimo “cuerpo de Luz”, nuestra última envoltura “corporal” por encima del “cuerpo causal” que sustenta el alma, y cuya manifestación requiere un grado evolutivo lindante con la esencia de la Mónada espiritual. Con la esperanza de que una cita del mismo libro aclare y no oscurezca, traduzco unas líneas imperdibles del parágrafo titulado “Celtic Shamanism” (chamanismo celta), del Capítulo I, Celtic Roots and Shamanism (raíces célticas y chamanismo); dicen aproximadamente esto: “Más que ser verdaderamente panteístas,  los celtas vieron a las Diosas y los Dioses diversos como aspectos energéticos de la Diosa Madre, quien en la tradición irlandesa es Dana. Cada Diosa y Dios tiene además un aspecto natural, lo cual nos retrotrae al concepto de la tierra sagrada [sacred land].La Diosa Madre y la Tierra [Earth]: en el chamanismo celta los muchos Dioses y Diosas eran aspectos divinos de ambas. En esencia, al morir los ancestros devenían en aspectos divinos de la Diosa, retornando a la tierra [land] de donde [from whence, sic] habían nacido, a fin de renacer una vez más de la Diosa. Ellos se convertían en los seres durmientes [the sleepers] que residen en la tierra [land], cuya energía puede ser reclamada por las generaciones futuras.” [p. 20] Queda clara aquí, creo, la concepción divinal de todo lo existente, y esa parte “energética” que viaja al Inframundo, parte activa en lo humano aunque siempre en conexión con el orden cósmico y el entramado total de la Naturaleza. Se trata, intuyo, de una verdadera experiencia “alquímica” interior.

[vi] Estrictamente hablando, para la visión ocultista, la intuición y la experiencia son hechos de afinidad nula. La primera actúa, justamente, cuando se han desactivado los impulsos del ego a proyectarse en el plano material experimental, dejando al Universo y sus entidades divinas manifestarse internamente de modo espontáneo y sin los condicionamientos de la mente y la emocionalidad de lo humano apegado al orden tridimensional. Sin embargo, ambos fenómenos concurren según la autora, imbuida como vive y escribe del espíritu “naturalista” y la mentalidad “empirista” tan profundamente célticos (y anglo-sajones también).

[vii] Aparte el juego semántico entre los sustantivos “form” (secuela latina) “shape” sincronizados por el verbo “shift” (cambiar de posición, de aspecto, moverse en el espacio o internamente, transferir…), efectivamente, son principios universalmente aceptados en metafísica que “la energía es una” y que “la energía sigue al pensamiento”. Lo más arduo de este y otros pasajes que manejan la noción de dimensión es arrojar luz suficiente sobre esa zona de grises donde se distinguen “Universos”, “mundos”, “dimensiones” y “planos dimensionales”, aspectos del Todo que sólo exploradores de un discernimiento tan exquisito como el de El Tibetano o José Trigueirinho nunca confunden. De cualquier modo, me parece que, especialmente entre quienes han consagrado su vida a experimentar, a penetrar en lo concreto de esos confines, más que a divulgar revelaciones, el reino genéricamente dévico que infunde su energía vital a las familias de seres feéricos (hadas y elementales), halla sustento cósmico en otro plano de esta misma dimensión, siendo la matriz tridimensional la que nos acoge juntos, aun cuando ellos puedan superar, sin esfuerzo alguno, constantemente umbrales a dimensiones más sutiles.



8 de septiembre de 2015

EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (IX): NUESTRO HERMANO ULTRAMUNDO FEÉRICO (1) / ORÍGENES



“One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways.”


Henry Purcell,
“One Charming Night” (Una noche encantadora),
de The Fairy-Queen (La Reina de las Hadas)

  
  


Orígenes de los Seres Feéricos


En toda cultura, hay historias de seres que poseen habilidades supernaturales o mágicas y comparten características humanas, seres que pueden influir enormemente en la vida diaria de los mortales. Teniendo morada sobre la tierra en contacto cercano con los mortales, tales seres feéricos[i] son generalmente invisibles, a veces solidarios y benevolentes, ocasionalmente peligrosos y amedrentadores, y otras veces juguetones y urdidores de engaños. De hecho, la mayoría de las historias acerca de los Seres Feéricos son realmente tradiciones que se relacionan con creencias reales del pueblo, y ocultas dentro de los cuentos, constituyen muchos de los elementos clave de las antiguas tradiciones mistéricas.
La etimología (raíz) de la palabra Faery (Faerie) está en el Francés Medio, procedente de la palabra en Francés Antiguo fee, también pronunciada feie[ii], que deriva del latín tardío fata (la Diosa del destino), y del latín fatum, que significa ‘destino’. En Inglés Medio, faery o fay tenía tres significados: uno, encantamiento; dos, una región donde viven seres encantados[iii]; o tres, el grupo de habitantes de semejante lugar, La definición corriente de Faery [itálicas mías] es la de un ser mítico del folclore y el romance[iv] con forma humana y poderes mágicos.
La palabra irlandesa para faery es sidheog (pequeño Ser Feérico), procedente de la palabra side o shee, como en ‘banshee’. La palabra sidh es la raíz céltica para [denotar] una ráfaga de vento. A ellos se los llama daoine sidhe, o la(s) gente(s) feérica(s), o los aos side, la(s) gente(s) de los montículos [the people of the mounds]. Las Hadas cabalgan sobre sus caballos feéricos blancos como la leche y van acompañadas por sus perros sabuesos. El pueblo de los Seres Feéricos constituye una clase de gente vecina a la nobleza [gentry], famosa por la música que seduce a los mortales atrayéndolos fuera de este mundo (ceol side), un sueño feérico del que no puede despertarse hasta el momento estipulado, y la caricia encantada o golpe-de-los-elfos (poc side).
A los seres que con mayor frecuencia reciben el nombre de Seres Feéricos (fairies, fays, o fae) se los halla a lo largo y lo ancho del mundo, más a menudo en Europa y Asia y menos en África y América. Yo prefiero usar el término Faery porque es el nombre tradicional usado por los que pertenecen a la tradición feérica [Faery tradition]. Faery significa ‘la(s) gente(s) / persona(s) brillante(s)’ o simplemente ‘la(s) gente(s) / persona(s)’.
Los Seres Feéricos son más comunes en la tradición irlandesa que en la inglesa, aunque son también populares en Escocia, Gales, Lancashire y Cornualles (Cornwall). Existen más de setenta distritos irlandeses que comienzan con ‘shee’, y el pueblo irlandés frecuentemente se refiere a los shee como los acomodados próximos a la nobleza [gentry], a causa de su altura, su aspecto noble y su dulce hablar plateado. Irlanda abunda en lugares que mantienen asociaciones con los Seres Feéricos, como Sheegys, la colina encantada [Faery hill] en Donegal, los bosques encantados [Faery woods] de Sligo, y los Sheeauns, los montículos encantados [Faery mounds]. James Joyce dijo una vez que partes de Connaught estaban poblados más densamente por hadas que por mortales.
Según la región, a los Seres Feéricos se los denomina Feens o Fians de las Highlands (Tierras Altas) escocesas y de Irlanda, los Pechs de las Lowlands (Tierras Bajas), los Trows de Shetland, y los de Manx llaman a los Seres Feéricos sleigh beggey (little folk = pueblito), los li’l fallas, o Ferrishyn. A los Seres Feéricos femeninos también se los llamó y mammau (las madres),  enlazándolos a las deidades celtas las ‘Matres’. Otros nombres de los Seres Feéricos son ‘Side’, ‘Sidhe’, ‘Sidei’, ‘Sighe’, ‘Sith’, ‘Sidhe Sith Si’, ‘Sheoques’, ‘Tylwyth teg’ (la bella familia), ‘Duine Matha’, y la Buena Gente.
Entre los celtas, sobrevive la creencia en un ámbito invisible [invisible realm] habitado por seres ultramundanos [Otherworldly beings][v] conocidos colectivamente como los Sidhe o la Buena Gente. Esta creencia fue una vez común a lo largo y a lo ancho de todos los países célticos en sus formas vernáculas. Los Sidhe existen simultáneamente con los mortales humanos en la extensión del continuum cósmico. Aun cuando se piensa que los Sidhe (Seres Feéricos) son una raza aparte, del todo separada de los seres humanos, han mantenido un intenso contacto con los mortales durante siglos.
Algunos investigadores académicos argumentan que, aunque los Seres Feéricos guardan lazos con los druidas y los bardos, son, en grado considerable, más antiguos que los druidas, alcanzando en retrospectiva la más remota antigüedad. Algunos dicen que son los miembros supervivientes de una antigua raza de seres que habitó las Islas Británicas durante el período Neolítico (6000-1800 a. C.). Los Seres Feéricos tomaron la posición de avant-garde cuando los mortales cambiaron de ser cazadores nómadas a ser granjeros y pastores agrarios, estableciéndose en un mismo lugar durante varias generaciones. La fuerza de los Seres Feéricos se entronca con la tierra [the land], una tierra que se volvió sagrada gracias a las generaciones de ancestros sepultados en ella.
La creencia en los Seres Feéricos, los que poseen poderes más allá de los de los humanos, que pueden moverse velozmente por los aires y cambiar su forma a voluntad, una vez jugaron un papel grandioso en la vida de la gente que vivía en las zonas rurales de Irlanda y de Escocia. Considerados los espíritus de las Diosas y los Dioses agrícolas de la Tierra, los Sidhe de los montículos subterráneos controlaban la maduración de los granos cosechados y la producción de leche. Por ello, existía la rutina de hacerles a los Sidhe ofrendas de leche y otros alimentos.
Los celtas tenían respeto hacia los Sidhe y sentían que edificar sobre los invisibles senderos de los Seres Feéricos, llamados trods, que se extendían desde un montículo (rath encantado, fuerte o de la realeza) hasta otro, traería mala fortuna. Los raths de los Seres Feéricos son pequeñas extensiones de campo encerradas por canales circulares, que se creen rediles y moradas de los Seres Feéricos. Un trod es una línea de una tonalidad de verde diferente en los campos. El trod va en línea recta de modo similar a una marca lineal ley[vi], la cual indica un flujo energético adentro de la tierra misma. El dicho irlandés ‘en el camino’ [‘in the way’] quiere significar que algo está obstruyendo un trod, un pasaje, o está violando algún lugar ocupado por los Seres Feéricos antes que nadie lo hiciera. De hecho, cuando una casa está edificada ‘en el camino’, con frecuencia sufre un incendio o su gente muere. De nuevo, esto apunta a campos morfogénicos y a la probabilidad de que los senderos encantados puedan formar redes de líneas ley negativas, las que son polaridades que afectan en forma adversa a los animales, incluidos los humanos.


The Fairy Glen, Highland, Escocia


Los orígenes del saber feérico son difíciles de fijar. Muchos escritores sostienen que el pueblo de Irlanda y sus dioses, antes de la llegada de los gaelios [Gaels], son los ‘ancestros’ de los Sidhe.[vii] La primera utilización del término sidhe fue como medio para identificar a los Tuatha De Danann de la Edad de Bronce tras su derrota en manos de los Milesios (los primeros gaelios).
Los Hijos de Mil (Milesios) arribaron a Irlanda y encontraron a los Tuatha De Danann (la gente de la diosa Dana) controlando el territorio. Los Hijos de Mil lucharon contra los Tuatha, derrotándolos y enviándolos bajo tierra, donde se dice que permanecen hasta hoy en las colinas huecas o los montículos de los Sidhe. Estos primeros ocupantes del inframundo de los Seres Feéricos devinieron en los ‘Sidhe Daoine’, la crema misma de los Seres Feéricos heroicos.
Como los Tuatha De Danann dividieran las colinas y los montículos de Irlanda en reinos entre ellos mismos, simultáneamente tejieron un velo permanente de invisibilidad para ellos mismos, dividiendo así Irlanda en dos reinos, uno a la vista y el otro invisible. En términos de los psíquicos modernos, ellos crearon un nuevo campo morfogénico de resonancia o vibración justo por encima del espectro de percepción humana normal.
Los Seres Feéricos son el espíritu o la presencia sagrados que animan y avivan[viii] todo lo que pertenece a la Naturaleza. Considerados espíritus de la tierra, los ‘Moradores-del-Sidhe’ son los Seres Feéricos del territorio y reciben el nombre de dei terreni [dioses terrenos], significando deidades de la Tierra. De los Seres Feéricos del agua, llamados Merrows, se cree que traen mal tiempo; provienen del mar bajo la forma de vacas sin cuernos o humanos con cola de pez.
Con frecuencia a los Seres Feéricos se los considera los antiguos ancestros, formados de tribus distintas. Los Seres Feéricos de cada tribu tienen nombres personales (no necesariamente nombres de Tuatha) y gobiernan sobre áreas específicas. Cada área o territorio tiene una reina y un rey feéricos; por caso, Finnbeara es el rey de los Seres Feéricos de Connacht. De este modo, el orden social de los Sidhe refleja la vieja aristocracia de la antigua Irlanda.
Sin lugar a dudas, la creencia en los Seres Feéricos es parte de una religión pre-cristiana pagana. Dentro del saber feérico de Escocia y de Irlanda están los remanentes de la vieja religión, con dioses y diosas recordados como los ancestros guardianes de los clanes. Todos los clanes alguna vez se proclamaron descendientes de una deidad particular. Estos mismos dioses y diosas paganos aparecen en cuentos vernáculos, transformados en reyes y reinas feéricos. Por ejemplo, Medb es una heroína de la epopeya irlandesa y luego se vuelve la Reina Medb de los Seres Feéricos. Viviendo en palacios encantados como guardianes de los lagos, los ríos, y ciertas localidades, las deidades paganas ahora transformadas en Seres Feéricos son aún parte de la tierra y de la memoria popular de la gente[ix].
Otro ejemplo de las deidades paganas transformándose en Seres Feéricos es la Dama del Lago, la misteriosa mujer que le dio al Rey Arturo su espada, Excalibur. Ella es idéntica a Morgan Le Fay, la cual está íntimamente asociada a – si no se trata de una ramificación de – la diosa celta Morgana. Diosa celta de la fertilidad y la muerte, Morgana está directamente asociada a la Morrigan, y ambas son diosas de una gran antigüedad, que representa la soberanía de la tierra.[x]
Varias hebras de pensamiento se bobinan entre sí, pero la mayoría está de acuerdo en que los Feéricos son seres a mitad de camino entre lo material y lo espiritual, lo mortal y la deidad, que son ocasionalmente vistos pero que interactúan libremente con los mortales. Se cree que son una raza real de seres invisibles o espirituales viviendo en su propia esfera dimensional [dimensional realm], por lo común invisibles a nosotros. Porque los Seres Feéricos están siempre cerca de nosotros y escuchan sin ser vistos, es sabio hablar bien de ellos.

[…]

Yo he dado también en descubrir que los Seres Feéricos son seres de energía conscientes que parecen tener morada en otro ámbito [realm] o esfera dimensional del universo. A veces, la puerta o el umbral al reino de los Seres Feéricos están abiertos y en ese momento el contacto ocurre. Los Seres Feéricos hacen visitas pero sólo brevemente. Personalmente no uso términos tales como ‘Personitas’ o ‘Pequeño Pueblo” porque los Feéricos con quienes yo me encuentro no son en modo alguno pequeños, sino de estatura humana y a menudo más grandes. Ellos son los-que-caminan-a-mi-lado [co-walkers], mis aliados, guardianes y guías.


Monículo en la Colina de Tara,
County Meath, Irlanda

Mucha gente, de todos los aires de vida, jóvenes y viejos, ha tenido experiencias con los Seres Feéricos. Aquellos con el don de la precognición[xi] son aptos para ver los Seres Feéricos en cualquier momento. Los Feéricos son los seres más en cercana intimidad con nosotros en el nivel espiritual y vibran armónicamente[xii] con la tierra, y están considerados los espíritus del lugar, o genii locii. En la cultura celta, las deidades con frecuencia tomaban formas locales, aun cuando los poderosos e independientes Seres Feéricos eran movedizos y podían trasladarse a través de grandes distancias. Si bien su poder se mantuvo igual, sus nombres, atributos y otras expresiones se modificaron a lo largo del tiempo.
Robert Kirk, un ministro episcopal escocés, académico, y séptimo hijo de sus padres, escribió el Secret Commonwealth of Elves, Fauns nad Fairies (comunidad secreta de los elfos, los faunos y las hadas) en el siglo XVII, aun hoy una fuente primordial para el saber feérico y la precognición en Highland. Se cree que él fue atrapado en el reino de los Seres Feéricos, víctima de la ‘caricia de un Ser Feérico (Elfo)’. Tenía el hábito de vagar de noche por los alrededores de las colinas encantadas [Faery hills] y una mañana se lo halló en el Knowe encantado del Sith Bruach en Aberfoyle. Estaba inconsciente y tuvo que ser llevado a la cama. Kira murió sin recuperar su consciencia pero se dice que está aún activo en el reino feérico.
El autor R. J. Stewart es probablemente la mayor autoridad viva sobre la tradición feérica. Ha escrito muchos libros y artículos, compartiendo sus experiencias con las Hadas y ofreciendo técnicas accesibles para comunicarse con los Seres Feéricos y realizar viajes al Inframundo de los Feéricos. La obra de R. J. Stewart demuestra que aun cuando la tradición feérica es de la más remota antigüedad, los elementos y enseñanzas son todavía relevantes y útiles hoy día.
En épocas pre-cristianas, la gente creía que los Seres Feéricos eran los espíritus de los muertos o mortales divinizados. Una creencia entre los de Manx es que era nefasto el usar la palabra Faery, y usaban, en cambio, los términos themselves (ellos-mismos), they (ellos), o them that’s in it (ellos-los-de-ahí), para referirse a los Seres Feéricos, creyendo que ‘themselves’ son las almas de los ahogados en el Diluvio de Noé.
En tiempos post-cristianos, los Seres Feéricos fueron tipificados como ángeles caídos y ocasionalmente como espíritus astrales o elementales. Con el auge del Puritanismo en la Inglaterra del siglo XVII, la visión sobre los Seres Feéricos se volvió más oscura y los ángeles caídos comenzaron a ser considerados demonios [evil].
Algunas teorías sugieren que las creencias en Seres Feéricos tuvieron su fundamento en la memoria de una raza de gentes primitiva llevada a lo oculto por invasores. En este sentido, los Seres Feéricos son las memorias de una tradición (preponderantemente oral) [folk] de los habitantes originarios de la tierra [land], que se quedaron como a la zaga en las montañas, los ríos y las colinas.
Pensados como espíritus de los muertos, los Seres Feéricos encajan en ciertos tipos, siendo ejemplos los Sluagh, o Faery Hosts, quienes, según la creencia en Highland, son los muertos malignos que montan en el viento. En otro ejemplo, los Seres Feéricos de Finnbeara eran tanto los muertos recientes como los antiguos. En Cornwall, las Personitas son los muertos paganos, y los Piskies son las almas de los bebés, apareciéndose al alba bajo la forma de polillas blancas. Según Kirk, se supone que los knowes encantados del entorno del camposanto son lugares donde las almas de los muertos se alojan, aguardando el Día del Juicio.
Los Sluagh, o The Hosts (las huestes) de los Muertos Sin Perdón, son el pueblo feérico más formidable de Highland. Algunos consideran a ‘La Hueste’ no como los muertos sino como ángeles caídos. Otros consideran a La Hueste como los espíritus de mortales que han fallecido. Aun otros distinguen entre los Seres Feéricos y La Hueste. Generalmente, los Seres Feéricos han de ser vistos después o en el entorno del ocaso, y se desplazan en el suelo, mientras que La Hueste viaja a medianoche por los aires, montados ellos en el viento, por encima de lugares habitados por mortales.
Robert Kirk llamó a los Feéricos de Highland ‘Subterráneos’, y los highlandeses creen que los Feéricos son espíritus de sus ancestros. Las colinas encantadas, o brochs, en las que esos seres viven son los hogares de los ancestros muertos de los highlandeses y son, por ello, considerados sagrados.
El término White Ladies (Damas Blancas), designando tanto a fantasmas como a Hadas, es todavía una conexión más entre las Hadas y los muertos. Los elementos sobrenaturales en las tempranas leyendas artúricas muestran que Guinevere significó en su origen ‘fantasma blanco’, con el mismo significado que la orlandesa Bean Fhionn, o White Lady of Lough Gur, quien reclama una vida humana cada siete años. Las Damas Blancas se aproximan en el momento de la muerte y portan el alma hacia su hogar encantado. Las Damas Blancas son descendientes directas de los fabulados Tuatha De Danann, los antiguos dioses y diosas.

[…]

Se encuentran similitudes en el saber feérico de Escocia, debido a la migración de pueblos, en avances y retrocesos, entre Escocia e Irlanda. La última oleada de inmigrantes gaélicos llegados a Escocia desde Irlanda tuvo lugar en el siglo V [d. C.], pero durante muchas centurias antes de esa los irlandeses estuvieron entrelazándose en matrimonio con los Cruithne (Picts = pictos) de Escocia. Ha habido una larga historia de intercambio entre los dos territorios, llevando esto a una mezcla armoniosa de folclore y creencias.
En el oeste de Irlanda, a donde fueron corridos los irlandeses nativos (‘to hell or Connaught’)[xiv], el pueblo ha mantenido su herencia antigua en un grado mucho mayor que la mayor parte de los pueblos en el mundo. Aun cuando el cristianismo se hizo la religión predominante en Irlanda, la fe en los Seres Feéricos continúa desarrollando su crecimiento, especialmente ahora, con el renovado interés en el paganismo y la tradición feérica. Los Seres Feéricos aún son avistados, con anécdotas feéricas dando vueltas por toda Gran Bretaña y el mundo.”




Extraído Sirona Knight, CELTIC TRADITIONS. Druids, Faeries and Wiccan Rituals (tradiciones célticas – druidas, seres feéricos y rituales de Alta Magia Blanca), Citadel Press, Kensington Publishing Corp., New York, 2000. Chapter 4: The Faeries (cap. 4: los seres feéricos), p. 113-122. Traducción del inglés del fragmento y notas, para su sola publicación en este blog: G. Aritto / 2015.










[i] Aunque S. Knight se explaya enseguida generosamente sobre raíces etimológicas y alcances del préstamo léxico adoptado en inglés como Faery (o Fairy), vale aclarar que estoy traduciendo ese nombre genérico preferentemente como “Seres Feéricos”, o, según lo exija el contexto, simplemente por la designación del tipo “hada(s)” (hasta puede valer por la cualidad de “encantado(a)”). En síntesis, configuran el cosmos de las hadas y su contiguo ámbito dévico de los Elementales de la Naturaleza. Por su parte, las recurrentes denominaciones en inglés “people”, “little people” o “good people” se vierten indistintamente como “gente(s)”, “pueblo”, “personas”, “personitas”, “buena gente”… (Las órdenes de tradición druídico-pagana, incluidas las actuales, aluden a ello naturalmente con el decidido apelativo genérico de “los dioses”.)

[ii] Knight se mantiene, obviamente, dentro de la fonética inglesa, y no brinda, como suele hacerlo y, en rigor, se hace siempre al intentar reproducir una realización fonética, ningún ejemplo en la lengua viva y vigente que se iguale o aproxime a la emisión fónica /FEIE/.

[iii] “… a land where enchanted beings live”: téngase presente que el término land contrasta en inglés con earth (tierra), aun cuando en determinados contextos vivan en variación. “Land” puede denotar la superficie misma planetaria en oposición al espacio ocupado por las aguas; la tierra que se cultiva y cuyos recursos se explotan; un “país”, un “territorio”, una “comarca”, tanto en su realidad física como en la de quienes la habitan. Sospecho, sin fundamentos autorizados que me lo confirmen, que el término moderno “land”, como toda palabra compartida por uno o más pueblos, oculta una larga y sinuosa travesía de imaginarios y sentidos, sin duda arraigados a la más temprana Edad Media de las gentes germánicas, que han asociado metonímicamente la noción concreta contenida en “earth” a los contagios culturales que sufrió sucesiva y acumulativamente a lo largo de más de mil quinientos años. Así, por recurrir a un ejemplo contemporáneo, en la mega-imagen elegida por Eliot para su revulsivo poema de 1922, /the waste land = la tierra yerma (o gastada)/, aun acabando por interpretarla como un icono para la Tierra toda y su actual humanidad, “land” parece guardar un celoso vínculo original con el mito que funde y dinamiza los mitemas de ‘el Rey enfermo, estéril, corrompido’ y de ‘la tierra = el reino infértiles, devastados’. Una parecida oposición /superposición de valores cobra ánimo al percibir el campo semántico y referencial creado por los sustantivos “kingdom” y “realm”, en inglés, redistribuidos en romance castellano en el alcance de “reino”, como territorio o dominio de un soberano y su corona, por un lado, y como ámbito, esfera o morada donde se manifiestan entidades sutiles y seres concretos no-humanos, por otro.

[iv] Por supuesto, del romance en su referencia al género narrativo nacido en la Baja Edad Media [cfr. la nota i al texto de R. J. Stewart publicado inmediatamente antes de éste, en EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VIII)].

[v] En rigor, el topónimo cosmológico inglés Otherworld, directamente traducible por “Otromundo”, abarcaría dos de las esferas “ultramundanas” célticas, que Knight denomina “the Overworld” (el Mundo-de-Arriba) y “the Underworld” (el Inframundo), correspondiéndose este plano de realidad planetaria de nuestra existencia con “the Middle World” (el Mundo Medio).

[vi] Si bien “ley line” refiere normalmente a una común marca de sembradío, en lenguaje ocultista, ley alude a una línea de fuerza de naturaleza geomagnética en el “cuerpo físico-etérico” del planeta. Por tales líneas, existentes más allá de la dilucidación y las mediciones científicas, están energéticamente enlazados las misteriosas formaciones megalíticas y ciertos umbrales materiales interdimensionales de la Tierra. Así, Stonehenge y sus centros de culto asociados, las extrañas encrucijadas geomagnéticas donde descansan determinadas catedrales medievales, o el mismísimo Camino de Santiago, otrora una ruta de circulación cósmica para los desaparecidos atlantes… Aun cuando parte de la red descubierta, por caso, en las Islas Británicas, haya entrado desde hace ya mucho en recesión y haya sido suplantada por conexiones y puntos de intersección nuevos, los descubrimientos y revelaciones de algunos pioneros contemporáneos en la exploración del tema siguen resultando fascinantes. Por mencionar sólo un trabajo en este campo, siempre nos entusiasmará volver al clásico volumen de Janet Bord y Colin Bord: Mysterious Britain (Gran Bretaña misteriosa), de 1974.

[vii] “El relato legendario del origen de los Gaelios y su llegada a Irlanda es como sigue: ellos vinieron primeramente desde una vasta extensión indefinida de tierra, llamada sitia – una región que probablemente incluía todo el sudoeste de Europa y porciones anexadas de Asia. Ellos llegaron a Irlanda a través de Egipto, Creta y España. Se los llamó Gaedhal (Gael = gaelios) porque su remoto ancestro, en los días de Moisés, fue Gaodhal Glas. Siendo niño, se dice de Moisés que lo curó de la mordedura de una serpiente, y que le prometió, entonces, que ninguna serpiente ni otra cosa ponzoñosa infestarían la dichosa isla occidental que su lejana posteridad un día habitaría. Niul, un nieto de Gaodhal, que había sido invitado como instructor en Egipto por uno de los Faraones, contrajo matrimonio con Scota, hija del Faraón, por la cual Irlanda fue, en épocas posteriores, llamada Scotia. Y los Scoti irlandeses o Scots son los descendientes de Niul y Scota. En Egipto, Niul y su pueblo se volvieron ricos y poderosos, se tomaron a mal las injusticias del últimos Faraón, fueron expulsados del territorio, y tras largas y variadas idas y venidas, durante tiempos de éxitos, alcanzaron España. Cuando, después de una larga estadía en España, oyeron sobre Irlanda (tal vez de mercaderes fenicios) y la identificaron como la Isla del Destino (Isle of Destiny), vaticinada por Moisés para ellos, su líder era Miled o Milesius, cuya esposa fue también una hija del Faraón, y se llamaba Scota. El tío de Miled, Ith, fue enviado primero a Irlanda a fin de que informase sobre ella. Sin embargo, los Tuatha De Danann, sospechando el propósito de su msión, lo mataron.
“Habiendo Miled muerto en España, sus ocho hijos, con su madre, Scota, sus familiares y seguidores, después de mucho tiempo iniciaron su viaje venturoso a su Isla del Destino.” (Seumas MacManus, The Story of the Irish Race (la historia de la raza irlandesa), 1966; Chapter III: The Milesians (los milesios), p. 12-13 / trad. del inglés de esta cita: G. A.) Libro éste de cuyo Capítulo XXIV: The Poets (los poetas) se tradujeron fragmentos para esta misma serie EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VII).

[viii] “... the sacred spirit or presence that animates and enliven...”: Knight juega aquí, en un enunciado definitorio y crucial, con el oleaje semántico de dos verbos muy concurrentes. Este umbral de resonancias de contenido fuerza la convivencia pacífica de conceptos como ‘dar vida (a algo / alguien)’, por un lado, y, por otro, ‘avivar’ o ‘hacer que algo / alguien se anime’. No se trata sólo de repugnantes exquisiteces teóricas; a esa tensión subyacen nada menos que las nociones de animismo y panteísmo, que no soy capaz de resolver detenido en este entorno de mi traducción…

[ix] De nuevo, como arriba, la autora se place en embriagar su texto de sinonimia cercana: “… arte still a part of the land – dice – and the folk memory of the people (entendiéndose folk memory como  ‘la memoria colectiva forjada en la tradición – especialmente oral – del pueblo’…).

[x] Para toda esta temática arturiana, ver las tres primeras entradas de esta serie [EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (I, II y III)], con secciones del texto The Secret Tradition in Arthurian Legend, de G. Knight.

[xi] “Second sight” (y “second-sighted, como adjetivo aplicado al sujeto dotado), denota la facultad natural de conocer eventos futuros como plasmados en el continuun espacio-tiempo siempre actual. No me detuve acá al traducir en distinguir matices metafísicos entre pre-cognición, videncia, premonición, psiquismo en general…

[xii] Otra vez, en el discurso metafísico-ocultista, reaparece el poderoso verbo to attune en inglés, que, no por ser de uso general, deja de producir resonancias en contextos como éste, o como aquel que se comentó ya en el escrito de R. J. Stewart en la nota viii de la publicación anterior de esta misma serie citada también más arriba [cfr. EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VIII)].

[xiii] Dentro del contexto del gaélico escocés, Knight mantiene en adelante esta forma singular host (hueste), como si adoptase algo así como el nombre genérico de una tribu o una comunidad, a pesar de estar refiriéndose a una pluralidad de seres individuales.

[xiv] “Al infierno o a Connaught”. 

- Imagen primera: Badb Catha (publicada en http://www.conceptart.org/forums/showthread.php/121802-Badb-Catha

- Imagen final: Elves Tree... (Árbol de los Elfos) (extraída de: https://hdwallpapers.cat)