24 de febrero de 2013

"UNA TIERRA SIN CAMINOS" (III): LA CREACIÓN Y LA DESTRUCCIÓN A SOLAS CON KRISHNAMURTI









Del Diario I


[Ojai (California); Londres; Gstaad (Suiza) – 1961]




"Junio 22

      Al despertar en mitad de la noche, la mente estaba expe­rimentando un estado de incalculable expansión; la mente misma era ese estado. El «sentimiento» de este estado, desnudo de todo sentimentalismo, de toda emoción, era muy factual, muy real. Este estado continuó por un tiempo considerable. ‑Toda esta mañana la presión y el dolor han sido agudos.
La destrucción es esencial. No de edificios y cosas, sino de todos los ardides y defensas psicológicas, de los dioses, las creencias, la dependencia de los sacerdotes, las experiencias, los conocimientos, etc. Sin destruir todo esto no puede haber crea­ción. Es sólo en libertad que la creación surge a la vida. Otro no puede destruir esas defensas por uno; es uno mismo quien debe negarlas mediante la lúcida percepción que da el cono­cimiento propio.
La revolución social, económica, solamente puede cambiar los estados y cosas exteriores, aumentando o disminuyendo círculos, pero esa revolución estará siempre dentro del limitado campo del pensamiento. Para una revolución total, el cerebro debe desechar todo su interno, secreto mecanismo de autoridad, envidia, temor, etc.
La fuerza y belleza de una tierna hoja radica en su vulne­rabilidad a la destrucción. Como una brizna de hierba que brota a través del pavimento, ella tiene el poder que le permite enfrentarse a la muerte fortuita."



"Julio 15


increíble momento acerca de crisálida de formulario de cambio de mariposa  Foto de archivo - 10798097Caminando cerca del torrente y con las montañas entre las nubes, había momentos de intenso silencio, como los brillantes retazos de cielo azul que dejan las nubes al separarse. Era un atardecer frío, cortante, con una brisa que venía del norte. La creación no es para el talentoso, para el dotado, ellos sólo conocen la creatividad pero nunca la creación. La creación está más allá del pensamiento y de la imagen, más allá de la palabra y la expresión. No es para ser comunicada porque no puede formularse, no puede envolverse en palabras. Puede sentirse en estado de completa y lúcida atención. No es posible utilizarla y exhibirla en el mercado para que se la regatee y se la venda.
La creación no puede ser comprendida por el cerebro con sus complicadas variedades de respuestas. El cerebro no tiene modo de entrar en contado con ella; es absolutamente incapaz. El conocimiento es un obstáculo, y sin el conocimiento de uno mismo la creación no puede existir. El intelecto, ese agudo ins­trumento del cerebro, no puede en modo alguno aproximársele. El cerebro total, con sus ocultas urgencias secretas y sus em­peños, con sus múltiples variedades de astutas virtudes, debe hallarse completamente silencioso, mudo, pero sin embargo alerta y sereno. La creación no es hornear pan o escribir un poema. Toda actividad del cerebro debe cesar, voluntaria y fácil­mente, sin conflicto ni dolor. No debe haber ni sombra de conflicto e imitación.
Entonces existe el asombroso movimiento llamado creación. Este sólo puede tener existencia en la negación total; no puede existir en el paso del tiempo ni el espacio puede abarcarlo. Debe haber muerte completa, destrucción total para que la creación sea.
Esta mañana; al despertar, había completo silencio externa e internamente. El cuerpo, y el cerebro que mide y pesa, estaban quietos, en un estado de inmovilidad, aunque ambos se hallaban activos y altamente sensibles. Y tan silenciosamente como llega el alba, vino desde alguna parte muy íntima y profunda, esa fuerza con su energía y su pureza. Parecía no tener raíces ni causa, pero no obstante estaba ahí, intensa y sólida, con una profundidad y una altura inmensurables. Permaneció por algún tiempo del reloj y desapareció, como la nube desaparece detrás de la montaña.
Cada vez hay algo «nuevo» en esta bendición, una «nueva» cualidad, un «nuevo» perfume y, sin embargo, ella es inmuta­ble. Es totalmente incognoscible.
El proceso fue agudo por un rato pero ahora prosigue de una manera benigna. Todo es muy extraño e impredecible."



Photograph of Krishnamurti with his brother Nitya, Annie Besant, and others in London 1911


Londres, 1911: 
Krishnamurti, con su hermano Nitya y dos miembros de la Sociedad Teosófica, 
Annie Bessant y George Arundale

  
"Julio 31

[…]
Caminando a lo largo del sendero que seguía el rápido to­rrente, con un tiempo fresco y agradable y con mucha gente alrededor, estaba esa bendición tan suave como las hojas, y había en ella una danzarina alegría. Pero más allá y a través de ella estaban esa inmensa, sólida fuerza y ese poder inacce­sible. Uno sentía que tras de ello existía una inmensurable, insondable profundidad. Ahí estaba, a cada paso, con apremio y, sin embargo, con infinita «indiferencia». Tal como una presa grande y alta retiene el río formando un vasto lago de muchas millas, así era esta inmensidad.
Pero a cada instante había destrucción; no la destrucción para producir un nuevo cambio ‑el cambio nunca es nuevo‑ sino la destrucción total de lo que ha sido de modo que ya nunca pueda ser. No había violencia en esta destrucción; la violencia existe en el cambio, en la revolución, en la sumisión, en la dis­ciplina, en el control y dominio, pero aquí la violencia en cual­quiera de sus formas y de sus diferentes nombres, había cesado totalmente. Esta destrucción es creación.
Pero la creación no es paz. La paz y el conflicto pertenecen al mundo del cambio y del tiempo, al movimiento externo e interno de la existencia, pero esto no era del tiempo ni de ningún movimiento en el espacio. Ello es pura y absoluta des­trucción, y sólo entonces lo «nuevo» puede ser.

[…]"

     
 Krishnamurti, Radha Rajagopal, and Beatrice Wood

Krishnamurti, Radha Rajagopal,
and Beatrice Wood

[Fuente: http://www.beatricewood.com/biography]



     "Agosto 19

[…]
Pero mirar, ver, escuchar sin esta conciencia ‑un salir, un avanzar en el que no existe el recibir‑ es el movimiento total de la libertad. Este avanzar no tiene un centro, un punto, pe­queño o extenso, desde el cual moverse; así es como se mueve en todas las direcciones sin la barrera del tiempo‑espacio. Su escuchar es total, su mirar es total. Este movimiento es la esencia de la atención. En la atención están contenidas todas las dis­tracciones, y entonces no hay distracción. Solamente la concen­tración conoce el conflicto de la distracción. La conciencia toda es pensamiento expresado o no expresado, pensamiento verbal o en busca de la palabra; el pensamiento como sentimiento, el sentimiento como pensamiento. El pensamiento jamás está quie­to; la reacción que se expresa a sí misma es pensamiento, y el pensamiento a su vez multiplica las respuestas. De este modo la belleza es el sentir expresado por el pensamiento, y el amor está aún dentro del campo del pensamiento. ¿Hay amor y belleza dentro del cerco del pensamiento? ¿Hay belleza cuando hay pen­samiento? La belleza y el amor conocidos por el pensamiento son los opuestos de la fealdad y el odio. La belleza no tiene opuesto, ni lo tiene el amor.
Ver sin el pensamiento, sin la palabra, sin la respuesta de la memoria, es por completo diferente del ver con el pensa­miento y el sentimiento. Lo que uno ve con el pensamiento es superficial; entonces el ver es tan sólo parcial. Esto no es ver en absoluto. El ver total es el ver sin el pensamiento. Ver una nube sobre una montaña sin el pensamiento y sus respuestas, es el milagro de lo nuevo; ello no es «hermoso», es algo explo­sivo en su inmensidad; es algo que nunca ha sido y que ya jamás será. Para ver, para escuchar es preciso que toda la con­ciencia esté quieta a fin de que la destructiva creación pueda ser. Ello es la totalidad de la vida y no el fragmento que implica todo pensar. No hay «belleza», sino sólo una nube sobre la montaña; eso es creación.
[…]"



Raíces de árbol de caos increíble Foto de archivo - 8391044


Extraído de 

Diario de Krishnamurti I, Ed. Orión, México, 1989. Traducción: A. Clavier.








23 de febrero de 2013

"UNA TIERRA SIN CAMINOS" (II): NUESTRAS "DOS SOLEDADES", SEGÚN J. KRISHNAMURTI


 














“Septiembre 15, 1973
  


Es bueno estar solo. Estar solo es hallarse muy lejos del mundo y, no obstante, caminar por sus calles. Estar solo, subiendo por el sendero junto al veloz y ruidoso torrente de la montaña que rebosa con el agua de la primavera y las nieves derretidas, es estar atento a ese árbol solitario, único en su belleza. La otra soledad [1] de un hombre en medio de la calle, es el dolor de la vida; él nunca está solo, distante, incontaminado y vulnerable. La saturación de conocimientos engendra interminable desdicha. Ese hombre que camina por las calles encerra­do en sí mismo, es la urgencia interna de expresión, con sus frustraciones y padecimientos; ese hombre nunca está verdaderamente solo. El movimiento de esa soledad es el dolor.
Ese torrente de la montaña estaba repleto y crecido con las nieves disueltas y las lluvias de la temprana primavera. Podía escucharse el ruido de las grandes piedras empujadas por la fuerza de las aguas torrenciales. Un alto pino de cincuenta años o más se derrumbó en el agua; ésta lavaba el camino dejándolo limpio. El torrente se veía fangoso, de color pizarra. Más arriba, los campos se encontraban cubiertos de flores silvestres. El aire era puro y todo respiraba encantamiento. Los altos cerros todavía estaban nevados, y los glaciares y grandes picos retenían aún las nieves recientes, se mantendrían blancos durante todo el verano.
Era una montaña prodigiosa y uno podría haber se­guido caminando perpetuamente, sin que lo afectaran jamás los empinados cerros. Había en el aire un perfume nítido y fuerte. Ese sendero estaba desierto, nadie baja­ba o subía por él. Uno se hallaba a solas con aquellos os­curos pinos y las aguas torrenciales. El cielo tenía ese sorprendente azul que sólo se ve en las montañas. Uno lo contemplaba a través de las hojas y los enhiestos pinos. No había allí nadie con quien hablar y la mente no parloteaba. Una urraca blanquinegra pasó volando y desapareció en el monte. El sendero llevaba muy lejos del ruidoso torrente y el silencio era absoluto. No era el silencio que sigue al ruido; no era el silencio que adviene con la puesta del sol, ni era ese silencio que llega cuando la mente se apaga. No era el silencio de los museos y las iglesias, sino algo que no tenía relación alguna con el tiempo y el espacio. No era el silencio que la mente ela­bora por sí misma. El sol ardía y las sombras eran agra­dables.
Sólo recientemente descubrió él que no había un solo pensamiento durante estos largos paseos por las calles atestadas o por los solitarios senderos. El siempre había sido así, desde que era niño; ningún pensamiento pene­traba en su mente. El sólo observaba y escuchaba, nada más. Nunca surgía el pensamiento con sus asociaciones. No había formación de imágenes. Un día, de pronto se dio cuenta de lo extraordinario que eso era; a menudo intentó pensar, pero no acudía pensamiento alguno. En estos paseos, con gente o sin ella, todo movimiento del pensar estaba ausente. Esto es estar solo.
Por encima de los picos nevados iban formándose nubes densas y oscuras; probablemente llovería más tarde, pero ahora las sombras eran muy definidas con el sol claro y brillante. Aún persistía en el aire aquel grato perfume, y las lluvias habrían de traer un olor diferente. Había un largo camino de descenso hacia el chalet.”






De Jiddu Krishnamurti, Diario II, Edhasa, Barcelona, 1983. Versión castellana de Armando Clavier.








[1] Aquí emplea Krishnamurti las dos formas que en inglés tiene la palabra ‘soledad’, imposibles de traducir textualmente al español. Una, ‘aloneness’, con el significado de una soledad madura, inteligente, propia del ser que ha comprendido la naturaleza del mundo y ha roto psicológicamente con él. La otra, ‘loneliness’, es la soledad del que se aísla del mundo envolviéndose en la ilusión de su propio mundo egocéntrico. La primera es una soledad jubilosa, creativa. La segunda, una soledad amarga, estéril. (N del T)






21 de febrero de 2013

"UNA TIERRA SIN CAMINOS" (I): UN AMANECER EN LA VIDA DE J. KRISHNAMURTI





“I maintain that Truth is a pathless land, and you cannot approach it by any path whatsoever, by any religion, by any sect. That is my point of view, and I adhere to that absolutely and unconditionally…”

(“Sostengo que la Verdad es una Tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ése es mi punto de vista, y me adhiero a él absolutamente e incondicionalmente…”)






Una página de su último Diario



"Jueves, 10 de marzo, 1983


El otro día, mientras uno paseaba por un apartado sendero boscoso, lejos del ruido y la brutalidad y vulgaridad de la civilización, muy lejos de cuanto el hombre ha producido, había una sensación de gran quietud que abarcaba todas las cosas ‑serena, distante y colmada del sonido de la tierra. Mientras uno caminaba tranquilamente, sin perturbar las cosas de la tierra que le rodeaban ‑los arbustos, los árboles, los grillos y los pájaros- súbitamente, a la vuelta de un recodo, aparecieron dos pequeñas criaturas riñendo la una con la otra, peleando a su pequeño modo peculiar. Una estaba tratando de ahuyentar a la otra que molestaba intentando introducirse en el pequeño agujero que no le pertenecía, y la propietaria la rechazaba. Pronto venció la propietaria y la otra escapó. Y nuevamente hubo quietud, un sentido de profunda soledad. Y mientras uno iba mirando hacia arriba, el sendero se internaba alto en las montañas, la cascada murmuraba dulcemente cayendo a un lado del camino; había una gran belleza y una dignidad infinita ‑no la dignidad que logra el hombre y que parece tan vana y arrogante. La pequeña criatura se había identificado con su hogar, tal como lo hacen los seres humanos. Nosotros estamos siempre tratando de identificarnos con nuestra raza, con nuestra cultura, con las cosas en que creemos, con alguna figura mística, o algún salvador, alguna clase de autoridad suprema. El identificarse con algo parece ser la naturaleza del hombre. Probablemente este sentimiento nuestro se deriva de ese pequeño animal.
Uno se pregunta por qué existe esta ansia, este anhelo de identificación. Es comprensible la identificación con las propias necesidades físicas ‑las cosas indispensables, ropas, alimento, albergue, etcétera. Pero internamente, bajo la piel por así decir, tratamos de identificarnos con el pasado, con la tradición, con alguna extravagante imagen romántica, con algún símbolo muy apreciado. E indudablemente, en esta identificación hay una sensación de estar seguros, a salvo, de ser dueños de aquello con que nos identificamos y, a la vez, de pertenecerle. Esto nos proporciona un gran bienestar. Y ese bienestar, esa seguridad la obtenemos de cualquier forma de ilusión. Y el hombre, aparentemente, necesita muchas ilusiones.
En la distancia se oye el ulular de un búho, y llega una profunda respuesta gutural desde el otro lado del valle. Todavía está amaneciendo. El ruido del día no ha comenzado y todo está muy quieto. Existe algo extraño y sagrado allí donde el sol se asoma. Hay una plegaria, un canto a la aurora, a esa extraña luz quieta. En esa madrugada la luz era suave, no soplaba una brisa y toda la vegetación, los árboles, los arbustos, estaban inmóviles, silenciosos, aguardando. Aguardando la salida del sol. Y quizás el sol no se levantaría aún por una media hora o algo así, y el amanecer estaba cubriendo lentamente la tierra con una extraña calma.
Gradualmente, pausadamente, la más alta de las montañas se estaba volviendo más brillante, dorada y clara mientras el sol la iba tocando; y la nieve era pura, no la afectaba la luz del día.
A medida que uno ascendía dejando muy abajo los pequeños senderos de la aldea, el sonido de la tierra, los grillos, las codornices y otros pájaros empezaron su cántico matinal de exquisita adoración al día. Y mientras el sol se levantaba, uno era parte de esa luz y había dejado atrás todo lo que es producto del pensamiento. Había un completo olvido de uno mismo. La psique estaba libre de sus luchas y pesares. Y mientras uno caminaba ascendiendo más y más, no existía sentido alguno de separación, ni siquiera el sentido de ser uno un ser humano.
La niebla de la mañana se estaba concentrando lentamente en el valle, y esa niebla era uno mismo, era el hombre volviéndose más y más espeso, sumergiéndose más y más en la fantasía, en el romance, en la necedad de la propia vida. Y después de un largo período de tiempo, uno llegó abajo. Se escuchaba el murmullo del viento, de los insectos, los llamados de innumerables pájaros. Y a medida que uno descendía, la niebla iba desapareciendo. Había calles, tiendas, y la gloria del amanecer se estaba desvaneciendo rápidamente. Y la gente comenzaba su rutina diaria, atrapada en el hábito del trabajo, en las disputas entre hombre y hombre, en las divisiones de la identificación ‑la división de las ideologías, las preparaciones para las guerras, el propio pesar interno y el perpetuo dolor del hombre."






De Jiddu Krishnamurti, El último Diario, Edhasa, Barcelona, 1989. Versión castellana de Armando Clavier.



31 de diciembre de 2012

UN HAIKU EN EL PSICO - HIPERESPACIO
















Muere, no temas.
En alguna otra parte
aún no has nacido…


Gustavo Aritto











Imagen: Vista aérea de uno de los círculos de las cosechas (crop circles), en Pewsey White Horse SA, Inglaterra, hallado el 17 de julio de 2012. Al fondo, en la ladera, dando nombre al lugar, uno de los Caballos Blancos más antiguos proyectados sobre el territorio. Fuente: http//temporarytemples.co.uk.



30 de diciembre de 2012

LOS "PRÓSPEROS" DE LA INMINENTE "ISLA" PLANETARIA: "Estamos hechos de la misma sustancia que los dioses...":








W. SHAKESPEARE, The Tempest, V



(“Te veo preocupado, hijo mío, y como abatido. Recobra el ánimo. Nuestra fiesta ha terminado. Los actores, como ya te dije, eran espíritus y se han disuelto en aire, en aire leve, y, cual la obra sin cimientos de esta fantasía, las torres con sus nubes, los regios palacios, los templos solemnes, el inmenso mundo y cuantos lo hereden, todo se disipará e, igual que se ha esfumado mi etérea función, no quedará ni huella detrás. Somos de la misma sustancia que los sueños, y nuestra breve vida se cierra con un sueño. Estoy turbado. Disculpa mi flaqueza; mi mente está agitada. No te inquiete mi dolencia. Si gustas, retírate a mi celda y reposa. Pasearé un momento por calmar mi ánimo excitado.”)



NO SABEMOS (aún) cuántos oblicuos sentidos puedan conservar alguna celosa expresión velada en estos versos probablemente “injertados” por Shakespeare, de cierto retazo donado por John Flechter, en su último drama, La tempestad (1611), un enigma vigente en sí mismo. Lo cierto es que, sin duda, suena a “despedida”, del teatro y del mundo. La Utopía socio-política del egómano Próspero ha resultado un amargo fracaso. Mago venido a menos, confundió los inagotables recursos del Universo sagrado con el poder alojado en los reticentes jeroglíficos de aquellos volúmenes que amaba y que lo acompañaron a su exilio forzado, donde perseveró en el arte de vivir “con pocos pero doctos libros juntos”, según  confesaría algo más tarde de sí mismo otro desengañado, Francisco de Quevedo. Yo tengo para mí que el padre de Miranda, la exploradora de un asombroso mundo nuevo que heredamos, se sabía, muy en el fondo de su sueño, un mero impostor, un adepto falto del rito final consagratorio. Aun desde la dicha que le infunde que "la cosa marcha..." (es decir, Ferdinando y su hija son la prueba de que la Naturaleza no declina en su regeneración) Sabía que la Modernidad por él encabezada al abrigo seguro de la isla de su conciencia, sólo podía aspirar a soltar, más tarde o más temprano, los genios que su albedrío prepotente mantendría atrapados durante al menos cinco siglos. Lo demás sería el arduo e inútil trabajo (y valga aquí la etimología terrible) de despreciar su Sombra “calibánica”, que no ha dejado de traicionar sus medios y sus metas hasta el desnudo y el ridículo, y organizar el más opulento aparato propagandístico de la Historia a fin de hacerla pasar, entre otras especies, por Libertad, Razón, Ciencia, Educación, Progreso, Propiedad, Instituciones y, finalmente, Igualdad democrática, el último narcótico con que logró adormecer a la humanidad masificada.

Sin embargo, y sólo sujeto a la cíclica obediencia con que todo fluye en el Cosmos, la turbulenta Convergencia Armónica y su confín cronológico, el año 2012, calculados con precisión por los mayas ascendidos, acaban de actualizar dramáticamente aquella profecía “renacentista” del Mago Moderno: “… Ye all which it inherit, shall dissolve, / And, like this insubstantial pageant faded, / Leave not a rack behind…” (“… y cuantos lo hereden, todo se disipará, e, igual que se ha esfumado mi etérea función, no quedará ni huella detrás…”). La falsa Alquimia terminó. Nos queda el esfuerzo de merecer expurgarnos del lodazal de plomo fundido y del aire cargado de azufre que nos legó. No habrá de ser sin desinteresado amor ni habrá de ser a solas. El Arte (que poco a poco será en nuestra experiencia gemelo del Tiempo) solventará la aventura, sin memoria en la Tierra, que nos espera y desafía. No se tratará de “formas nuevas” de representación, sino de todavía inconcebibles modos de experimentar una realidad inexorablemente multidimensional que se desplegará desde nosotros como una proyección cósmica, y no meramente “psicológica”. El verbo ya no se verá compelido a rendir culto al “género fantástico” o la “novela moderna” para contar historias,  arte sometido, en Occidente, a complejos procesos de racionalización desde el siglo XVII, y su paulatina acumulación de tics y obsesiones metatextuales y metalingüísticas. La fuerza inmanente del mito, en cualquiera de sus manifestaciones, recobrará el lugar sagrado e insoslayable que nunca le debió ser usurpado. Volveremos a leer fábulas de “dioses”, “héroes” y “heroínas” (a la vez cotidianos y galácticos), cuentos de hadas y parábolas oriundas de la anonimia. Pero no sólo a leerlos, también a escucharlos y repetirlos sentados alrededor del fuego o a orillas del mar, como antaño. Y, sobre todo, a creerlos, a vivirlos como protagonistas naturales. Tampoco seguirá teniendo sentido  la problematización literaria del sinsentido: nada más “absurdo”, por caso, que el llamado “teatro del absurdo” o las desoladoras alegorías de Kafka en la avanzada humanística del siglo XXI. El verdadero problema contininuará siendo, sí, el lenguaje y su relación con la mente (apta ya para la telepatía) y lo “real objetivo”. En un mismo pulsar se identificarán el pensamiento y la palabra, la palabra y la "cosa". Sísifo ha dejado caer la roca, y ahora, en silencio reparador, la contempla desde lo alto hecha pedazos. Yo imagino un arte humano redivinizado junto con el mundo, autoexistente y holístico, aunque surgido siempre del germen de deseo, de miedo y  de imprescindible vacío que lo vuelve genuino y misterioso, un nuevo cañamazo de ideas y emociones enraizadas en la intuición de los ritmos, las tonalidades y los significados incógnitos que irá desvelándonos este mutante Universo. Qué les depara éste a las lenguas, las razas, las comunidades, en general a las idiosincrasias y los temperamentos de los “redimidos” por la Era de Acuario, ¿quién puede predecirlo?.

Disfrutemos, entonces, del presente – síntesis de toda ilusión de sucesión clausurada, hipotética, eventual… -, del “aquí” donde parece querer aniquilarnos (esto es, “volvernos nada”) la tempestad del océano cósmico de la cual, como Próspero, creímos poder enseñorearnos. Disfrutemos de ello y asumamos todo sufrimiento como una flor más del gran Olvido, como un ejercicio necesario de sacrificio, de renuncia. Nada se resuelve ni transmuta confiado a las virtudes del propio plano de existencia donde acontecen sus días y sus noches: la Mente Universal sabía que su emanación cuyo nombre terrestre fue Próspero era, en el fondo, renuente a deberle nada a Ella...

Chamanes al servicio de la nueva Alquimia, humildes Soberanos de Nosotros Mismos, menesterosos Co-creadores de realidad. El último Mago que, igual que Don Quijote, cedió a la melancolía en la hoy agonizante Europa, tal vez no llegó a creer del todo que, más allá de los sueños, estamos hechos de la misma sustancia que los dioses.



Gustavo Aritto
30 de diciembre / 2012


Video de portada: Songs of The Wanderes (Canciones de los vagabundos), por la compañía Cloud Gate Dance Theatre of Taiwan, dirigida por M. Vermeiren, y realizada por el genial coreógrafo y “mago” oriental Li Hwai–Min. Función realizada en el Palazzo Mauro De André, Ravenna, Italia, en junio de 2010.


29 de diciembre de 2012

EL LIBRE ALBEDRÍO Y LA VOLUNTAD ESPIRITUAL: INTRODUCCIÓN AL AGNI YOGA




"Cuando hablamos del libre albedrío con respecto a la personalidad humana…, ¿a qué nos referimos exactamente? Pues, evidentemente, al hablar del libre albedrío sólo podemos hacer referencia a la capacidad que posee el ser humano de “moverse dentro del círculo-no-se-pasa de sus estados de conciencia habituales”. Más allá de este círculo existe una zona de infinita inseguridad de la cual es absolutamente inconsciente, pero cuyas silenciosas avenidas son esencia de libertad individual y, por tanto, de perfecta voluntad de acción.

Encerrada la conciencia dentro del círculo de sus propias limitaciones, sólo puede ser árbitro consciente de una pequeña parte de su ser. A esta pequeña capacidad de decidir se le asigna corrientemente el término 'libre albedrío', pero fuera de sus reducidas áreas existen unas profundidades místicas de la más elevada trascendencia.

Quizás hayamos tenido alguna vez cierta noción de estas profundidades, pero seguramente que la habremos rechazado porque tales zonas 'no ofrecen seguridad alguna', al menos desde el ángulo de visión de la conciencia particularizada. Se trata de unas áreas del ser aparentemente vacías y sin aliciente alguno para nuestro ánimo habituado a las seguridades de tipo concreto. Sin embargo, constituyen -desde el ángulo esotérico- el refugio místico del Ser espiritual y en sus silenciosas entrañas se gestan los nobles estímulos que conducen a lo eterno.

AGNI YOGA es el Sendero interno que trata de conducir al ser humano desde el libre albedrío a la voluntad espiritual. Convencido el discípulo de que su libre albedrío le impide remontarse a veces a ciertas regiones superiores de la conciencia, empieza a invocar su voluntad más dinámica e influyente. Como efecto de ello establece contacto con su Ser superior, el Ángel Solar, dejando en manos de Éste su capacidad de libre albedrío y la resolución de los problemas kármicos de la pequeña personalidad. A este proceso superior que sólo puede ser seguido por las almas fuertes y vigorosas se le denomina técnicamente 'de SUBSTITUClÓN'.

El Antakarana que vinculaba al alma humana con el Ser superior o Ángel Solar fue creado en etapas anteriores mediante las técnicas del RAJA YOGA. Ahora, sin embargo, hay que pasar de la etapa del discípulo aceptado a la del discípulo en el Corazón del Maestro -utilizando aquí una locución eminentemente esotérica. El RAJA YOGA nos ayudó a crear el Puente de Luz del Antakarana. El siguiente paso a dar -y me doy cuenta de las enormes dificultades que va a entrañar para los aspirantes espirituales del mundo- es aprender a vivir sin Antakarana, pues este Puente de conexión constituye todavía un anclaje de seguridad de la conciencia y, tal como esotéricamente se dice al mencionar esta difícil etapa, hay que prescindir de las fuerzas impulsivas de la mente que crearon los tramos sucesivos del Antakarana y empezar a actuar de acuerdo con aquella Voluntad espiritual que está libre por completo de todos los efectos naturales del tiempo.

De acuerdo con estas afirmaciones, podemos aceptar lógicamente que penetrar en las zonas libres del Espacio cósmico donde no existe seguridad alguna desde el ángulo de apreciación de la pequeña personalidad, exigirá del discípulo una actividad psicológica completamente nueva, ya que tendrá que partir constantemente de cero al enfrentar cualquier problema individual o social o cualquier crisis de naturaleza kármica. Partir de cero implica una renovación total de todos los impulsos humanos que condujeron al estado actual de la conciencia. Las estructuras que la componen son rígidas y condicionantes, ya que fueron erigidas sobres las bases de la subconciencia racial o -tal como diríamos utilizando un conocido término psicológico- sobre el inconsciente colectivo de la humanidad en sus múltiples niveles de expresión.

Cada uno de los Yogas precedentes, el HATHA YOGA, el BAKTI YOGA y el RAJA YOGA, los Yogas principales correspondientes a las tres grandes Razas humanas, la Lemur, Atlante y la Aria, desvaneció parte del contenido de tales niveles, restando progresivamente gravedad o peso a estos sucesivos estratos del inconsciente colectivo dentro del alma individual y al ser alcanzadas ciertas etapas en cada uno de los Yogas, se crearon estructuras más sutiles como soportes del propósito espiritual del alma. Así, pasar de estas estructuras sutilizadas al estado natural de la conciencia de Síntesis, si bien no es una tarea imposible para el discípulo espiritual, implicará como es lógico grandes dificultades pues durante el curso de la acción deberá ser ampliamente desarrollado un nuevo sentido de percepción -más allá de la mente conocida- que esotéricamente definimos como INTUICIÓN.

La INTUICIÓN es el vehículo del AGNI YOGA. Desarrollar la Intuición ha de convertirse, por tanto, en el Sendero místico del AGNI YOGA, siendo sus virtudes naturales la capacidad de registrar las impresiones espirituales que provienen del plano búdico. He aquí, pues, que lo que he tratado de decir desde el primer momento es que el AGNI YOGA es 'una actividad que se desarrolla más allá de las ordinarias actividades del pensamiento y de sus capacidades para crear imágenes mentales, es decir, un proceso que se inicia cuando la mente como órgano de la conciencia deja de funcionar. Pues la mente, como esotéricamente se sabe, es un simple receptáculo de las energías superiores e inferiores del plano mental'. De acuerdo con la evolución de la conciencia psicológica así será el desarrollo de la mente individual. Puede contener simples residuos del pasado y ser un depósito de recuerdos y pensamientos o puede estar tan enteramente libre de los efectos temporales que sólo refleje la Verdad espiritual y la Voluntad suprema de Síntesis…

Bien, el problema que se le plantea al discípulo en el Corazón del Maestro -y todos podemos serlo si realmente lo deseamos- es cómo afrontar el dilema del gran vacío de inseguridad que inevitablemente habrá de producirse dentro de la conciencia y cómo vencer, al afrontarlo, la potente atracción del pasado individual con todos sus deseos, esperanzas y temores. De cada uno de estos principales Yogas raciales han surgido, como ramas del mismo árbol, todos los demás Yogas existentes.

Dijimos anteriormente que las actividades tendientes hacia Síntesis deberían ser de la naturaleza de la propia Síntesis, entendiendo por Síntesis la expresión de un gran equilibrio en la vida de la personalidad humana. Y sólo será posible llegar a este mágico equilibrio dentro del corazón evitando que la mente, que es el soporte de la razón y del entendimiento, se ocupe de las pequeñas cosas que amontonadas dentro del ser constituyen las bases del desequilibrio existente, así en el individuo como en la sociedad. El problema, por tanto, no es el de cómo armar la mente para una nueva actividad o para vencer en una nueva batalla o en un nuevo enfrentamiento, sino desguarnecerla por completo de cualquier tipo de actividad o de agresividad, pues sólo una mente realmente silenciosa y serenamente expectante, auténticamente solitaria, podrá captar las intuiciones superiores que provienen de las regiones búdicas llevando un auténtico mensaje celeste al corazón humano. La mente debe ser el espejo fiel de la Realidad atemporal que trata constantemente de revelarse. Los Misterios iniciáticos vienen a ser como oleadas de luz y de vida que provienen de aquellos excelsos niveles en donde la Realidad divina convertida en Voluntad ígnea dentro del Corazón humano se convierte en el AGNI YOGA, en el perfecto equilibrio de la acción coordinada de la Razón y del Amor."


Fuente: http://hermandadblanca.org/


27 de diciembre de 2012

VEGETARIANISMO Y EVOLUCIÓN







JESÚS FUE VEGANO


Por

Caminante Mayor


(Extractos)



Fue en 1.928 que Edmond Bordeaux Szekely publicó por primera vez su traducción del Libro Primero del Evangelio Esenio de la Paz (Book One of The Essene Gospel of Peace, un manuscrito que él había encontrado en los Archivos Secretos del Vaticano como resultado de su paciencia sin límites, erudición sin tacha e intuición infalible.

Aún cuando pueda que no haya referencias directas en la Biblia por Jesús con respecto a la dieta vegetariana/vegana, sí existe el texto de Jesús enseñando que deberíamos comer una dieta de comida viviente (no deberíamos cocinar nuestra comida). Jesús ciertamente enseñó la compasión y el amor, así que el pensamiento de que Jesús promueve una dieta vegetariana/vegana no nos debería sorprender. Si es Ud. un seguidor de Jesús, optimistamente esperamos que quisiera leer las palabras que él compartió con los Esenios, encontradas en los antiguos manuscritos del siglo III.  Aquí hay algunas secciones tomadas de El Evangelio Esenio de la Paz con encabezamientos añadidos.



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“No Mataréis”


"No mataréis, porque la vida es dada a todos por Dios, y aquello que Dios ha dado, no se permita que ningún hombre lo quite. Porque os digo verdaderamente de una Madre proceden todo lo que vive en la tierra.  Por lo tanto, aquél que mata, mata a su hermano. Y de él se quitará la Madre Terrenal, y lo arrancará de sus pechos animados. Y él será rechazado por sus Ángeles, y Satanás tendrá su morada en su cuerpo.  Y la carne de las bestias inmoladas en su cuerpo llegará a ser su propia tumba. Aquél que coma así de la carne de las bestias inmoladas, se come el cuerpo de la muerte.  Porque en su sangre cada gota de su sangre de ellas se torna en veneno, en su aliento su aliento de ellas hiede, en su piel su carne de ellas se vuelve furúnculos, en sus huesos sus huesos piedra creta, en sus entrañas sus entrañas en decadencia, en sus ojos sus ojos de lagañas, en sus oídos sus oídos con flujo ceroso.  Y su muerte de ellas llega a ser su muerte."



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“Os He Dado Cada Hierba que Porta Semilla… para Vosotros Será Vuestra Carne”


"No matéis, ni comáis la carne de vuestra inocente presa, no sea que lleguéis a ser esclavos de Satanás.  Porque es ése el camino del sufrimiento y os conduce a la muerte.  Pero haced la voluntad de Dios, que sus ángeles os puedan servir en la manera de la vida.  Obedeced, por lo tanto la palabra de Dios: 'He aquí, os he dado cada hierba que porta semilla, la cual está sobre la faz de toda la tierra, y cada árbol, en el cual está el fruto de árbol que produce semilla, para vosotros será vuestra carne.  Y para cada bestia de la tierra, y para cada ave del aire, y para todo lo que repta sobre la tierra, donde hay aliento de vida, os doy cada hierba verde por carne.' ”



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“No Comáis Nada que el Fuego, o la Escarcha o el Agua Haya Destruido”


"Las comidas quemadas, heladas y podridas quemarán, helarán y pudrirán vuestro cuerpo también.  No seáis como el hombre tonto quien sembró en su tierra semillas cocinadas, y congeladas, y podridas, y vino el otoño, y sus campos no dieron nada.  Vivid solamente por el fuego de la vida, y no preparéis vuestros alimentos con el fuego de la muerte, que mata a vuestra comida, vuestros cuerpos y vuestras almas también. Así que siempre comed de la mesa de Dios: los frutos de los árboles, el grano y los pastos del campo, la leche de las bestias, y la miel de las abejas.  Porque todo lo que está más allá de éstos es de Satanás, y conduce por el camino de los pecados y las enfermedades hacia la muerte. Pero las comidas que coméis de la abundante mesa de Dios os da fortaleza y juventud a vuestro cuerpo, y nunca veréis las enfermedades."




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Nota del Traductor y Editor:  La palabra vegano se refiere al vegetariano estricto quien no sólo no consume carnes de ninguna clase sino que no consume huevos, leche y hasta miel en algunos casos, véase la definición del veganismo aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Veganismo.  El veganismo es más que una dieta, es una filosofía de vida.


(Publicado en el sitio web que se indica abajo a pedido de la autora el 10 de Junio del 2.008.  Original en Inglés, traducción al Español por Luis Prada.)



Fuente del texto completo original: http://www.luisprada.com.