26 de agosto de 2014

JULIO CORTÁZAR: Sobre tu cansancio (y el mío)








"... Histrio. Mimo. 
Noche de empusas, lamias, mala sombra, 
final del gran juego. 
Cómo cansa ser todo el tiempo uno mismo. 
Irremisiblemente..."

Rayuela, 36




¿Estabas, en verdad, cansado de ser "el mismo"? ¿O estabas cansado simplemente de "ser"? Yo no sé si alguna vez le creíste más a Parménides que a Heráclito, pero me cuesta creerte a vos sintiéndote "el mismo" un solo instante. Y porque yo te siento esencialmente 'lenguaje' me atrevo a desechar esa idea; y porque fuiste un hijo "natural" de Buenos Aires, no dudaría en celebrar aquel cansancio como un modo de dejarse ser de la genuina melancolía. No fuiste un "ido" dedicado a explorar tus regiones más oscuras, como Alejandra Pizarnik; tampoco un "yente" incapaz de rendirse del todo a la aventura demencial de Diónisos, como Borges. A un pedido personal de Graciela Maturo - uno de los ojos que mejor conocen el fondo marino de tus escritos - debemos este comentario tuyo acerca de tus orígenes cósmicos: "Nací en Bruselas en agosto de 1914. Signo astrológico, Virgo; por consiguiente, asténico, tendencias intelectuales, mi planeta es Mercurio y mi color el gris (aunque en realidad me gusta el verde)..." (Carta a G. Maturo, 4 / 11 / 1965) Me pregunto, a propósito de tu Hermes astral, tu gris y tu verde, cuánta razón le habrás concedido al Mefistófeles de Goethe: ¿habrá sido tu vida el intento gris de confirmar alguna teoría? ¿O será que nunca llegaste a contemplar el verde Árbol de Oro que abomina de cualquier presunción teórica, de cualquier tentación ideológica fraguadas por el intelecto?... Un melancólico diálogo con vos mismo, mil veces interrumpido, mil veces perdido y recobrado, sentí siempre tu escritura, tan porosa a las voces del mundo como inconfundible, el testimonio insobornable de ese "vital" desencuentro. ¿Por qué será que me ha sido tan arduo dar con algún claro verdaderamente mágico y alegre en tu bosque poblado de devas y asuras  sutilmente incómodos con la aplastante realidad tridimensional que con mayor o menor éxito te empeñaste en objetar y transformar? Quienes te amaron de cerca no hablan de tu tristeza, de tu pesimismo, sino de tu incesante y espontáneo entusiasmo, de tu tiempo impregnado de gracia y de humor. Tampoco en esto se aparta de la verdad Maturo cuando sostiene, a propósito de tu filiación a una "Generación del 40": "Cortázar también empieza siendo un elegíaco, y lo será siempre en cierto modo; sólo que su penetrante sentimiento del tiempo y de la destrucción se resuelve vitalmente en una actitud de búsqueda, no de quietismo..." (Julio Cortázar: Razón y Revelación, Bs. As., 2004) Es cierto. Recuerdo el impacto que causó en mi sensibilidad entregarme a las páginas (inéditas aún en aquel entonces) de ese "escolio" a tu novela El examen que titulaste Diario de Andrés Fava. De pronto, Cortázar era también un inspirado, un poeta sin pretensiones que había bebido en las aguas de San Juan de la Cruz, de Keats, de Eliot... Algo de aquellas visiones tan afines al espíritu holístico y transhistórico del Romanticismo profundo y del Simbolismo detonaron en mí la sospecha de que, muy en el fondo, un día allá lejos, al filo de tu despedida de Buenos Aires, te habías atrevido a traicionarte, a tratarte a vos mismo como una mera "versión" de alguien a quien jamás terminarías de conocer, de comprender, y acaso también de tolerar. ¿Habrá comenzado ese día tu tedio, ese cansancio que expresó mejor el juego, casi de enfant terrible, con lo "real" que el rezongo tan argentino? ¿Cuál habrá sido esa "búsqueda" tuya mentada por Maturo? ¿Cuál tu verdadero modo de sufrir la condena del tiempo? ¿Valió la pena (o la pasión inútil) la subversión maquinal y deliberada con la que te sedujo (como a mí) el vertiginoso laboratorio surrealista? Y, en cualquier caso: ¿qué te habrán susurrado tus dioses sin rostro acerca de la Eternidad que nunca te dejó entrar, de la Nada que siempre te ofreció su desinteresada amistad? 
Un lunes de febrero de 1984, Borges (otro argentino universal que también cedió a la desdicha de no haber sido otro), mediando sólo una simple y entusiasta llamada telefónica, me recibió en su departamento. Tras algo más de una hora de conversar (o de hacernos de cuenta que conversábamos) y de leerle yo algunos poemas, un periodista irrumpió en su living a fin de rogarle una entrevista urgente: habías muerto vos, el día antes, justo el día antes, un cansado domingo de verano porteño, y yo no lo sabía, habías partido en el invierno de París que abovedaba otro cielo. Recuerdo aún la pregunta inicial, en una voz reciente, próxima, a pesar de los años: "¿Podría decirnos qué se pierde con la muerte de Julio Cortázar?". Borges, sin echar mano de más de unos segundos para ordenar su respuesta, dijo: "Creo que más que pensar en lo que se pierde con su muerte deberíamos pensar en lo que se ganó con su vida...". Y eso mismo es lo que hoy quise hacer, una vez más, con estos titubeos digitales, jugando (como vos seguís haciéndolo con nosotros) a que te escribía unas líneas así, sin preparar borradores, sin saber demasiado sobre qué saldría de mí. Quedo, entonces, a la espera. Puedo hoy ser un Fama o un Cronopio tuyo, y nada me puede robar la ilusión de que, en algún bucle de la gran maraña, recibas esta torpe carta, la leas, me inventes de nuevo para dejar - yo también - de ser el mismo.




Gustavo Aritto


5 de agosto de 2014

EL ESPLENDOR OCULTO (Siete visiones del inframundo)



El esplendor oculto



Acaba de publicarse este volumen.
Siento que he servido a este Universo 
para decir algunas cosas sobre él
con el timbre y las cadencias de mi voz tosca y precaria.
Ojalá esa voz mía haya sabido, también, 
aproximarse al menos al misterio de su silencio y su música indecible.



Extracto del
Prólogo



Un rumor de la mágica tradición irlandesa da por cierto que quien duerme una noche en la cima del sagrado monte Slievenamon, al recordarse con la aurora, se habrá vuelto poeta o loco. Nos revela que será poeta si su ser todo logra vibrar gozoso en armonía profunda con el hechizo que lo imantó durante el sueño; y que lo vencerá la locura si hubiese sido incapaz de soportar y de hacer suyo aquel íntimo estremecimiento. Me pregunto si no vivimos todos, cada anónimo humano extraviado en este planeta, en la imperceptible inminencia de uno u otro de esos dos “estados de Gracia”. Un sentir intenso parecido a una intuición me dice muy adentro que, de entregarnos sin la carga del pasado y sin expectativas al torrente incansable torrente de la vida, muriendo a todo (o a casi todo) de instante en instante, el Universo que nos permitió surgir se valdría inmediatamente de nosotros para seguir creando, es decir, transformando lo que ha envejecido en algo nuevo. Nadie no debería, entonces, no ser poeta. Donde haya intención no puede haber poesía; la vida de un poema es expresión, jamás comunicación. El lenguaje es, por naturaleza, enérgeia (energía), y llamamos “poesía” a un misterioso movimiento de sublimación y transmutación verbal cuyo obsceno resultado es un momento de precaria existencia alojada en la ráfaga de un aedo, un juglar, un bardo. El hecho de que los otros sean el tímpano es meramente aleatorio. Lo “actual” es la entidad cósmica del sonido que dejó su huella efímera para retornar cuanto antes a la esfera donde se suscitan la luz y las formas. Así, un escritor no es, en modo alguno, autor de nada, a lo sumo le será concedido ser admitido como aprendiz de alquimista. La escritura, harto sacralizada por la civilización hegemónica que hoy se desvanece a la vista de todos, es, por el contrario, puro érgon, trabajo aplicado a la mecánica tipografía, los autógrafos y sus copistas, bajo el yugo de la gramática y la retórica, deudores de la profesión del rapsoda, el skald, el fili y el trovador. No hace falta convertirse al deconstruccionismo para advertir el abismo incalculable que se abre entre un manuscrito y la perpleja constelación de símbolos que en él sobreviven transformándose de pueblo en pueblo, de traducción en traducción, de remembranza en olvido de ese que vuelve a solas a buscarlos y ya no están ahí… Quien escribe un poema sólo puede dar cuenta de su entramado formal, las estrategias y las tácticas, las relaciones y las estructuras que prefirió activar para su elaboración; arrogarse conocer el subsuelo de significados de ese “producto” estampado en la página es señal inequívoca de su ilusión megalómana y pueril. Empero, quizás haya que secundarlos en sus razones y sus entusiasmos ya a los dichosos calígrafos chinos, cuyos ideogramas celebran con su danza la totalidad de la vida, ya a los iniciados cabalistas que consultan o veneran el alfabeto hebreo o el que Ogham transmitió en el bosque a sus druidas, letras y árboles donde palpita el nombre último de Dios. Al asediado palimpsesto y todas sus bibliotecas los preceden una música inaudible y los preserva la mortaja de la mímica y el dogmatismo de la cultura de masas y la de élites. La más genuina inocencia (ese estado que nos vuelve igualmente invulnerables e inofensivos), la más apasionada impersonalidad (que nos devuelve nuestra íntima divinidad), serían mis máximas aspiraciones como poeta.

(...)

... Las composiciones que conforman este volumen nacieron a partir de los atributos, aspectos, sustancias concretas de ámbitos, relaciones y seres que vibran en dimensiones de realidad mucho más sutiles que la material tridimensional de cuyos escamoteos el deseo y el miedo (y su aliado, el tiempo) nos han perversamente persuadido. No importa en qué inmóvil museo intentemos confinarlos: cualquier mitología que les endilguemos hombrearía, también, el fardo del pasado y traicionaría su verdad, su porqué, su meollo esencialmente cualitativo. Se nos está instando no a creer que existen y en cómo nos los describen, sino a confiar en que merecemos experimentarlos y ser, aun ignorando cuándo, bienvenidos a la vecindad de sus regiones todavía extrañas a nuestra apremiada sensibilidad física. Proyectándose en la superficie geográfica, los siete centros planetarios (y los centros intraterrenos respectivos que los sustentan) trabajan conjuntamente a instancias del “gobierno interno” de la Tierra, y según la circulación de energía asociada a un octaedro etérico conocido por el ocultismo cosmológico desde la Antigüedad. Sus nombres son: Anu Tea, Aurora, Erks, Iberá (o Iberah), Lis-Fátima, Mirna Jad y Miz Tli Tlan (punto éste central del sistema). A cada uno de ellos, y en compatibilidad con su idiosincrasia particular, está consagrada cada una de las siete secciones de este volumen. La sustancia supramental que los constituye y se diversifica internamente en grados dimensionales más elevados habrá de manifestarse más plenamente a medida que la humanidad, sumida en la ignorancia y la autodestrucción presentes, logre desmantelar el aparato de sometimiento masivo que ha desvirtuado su esencia y su destino cósmicos. Ciudades todavía imperceptibles despiertas en la, así llamada, “tierra hueca”, entre cuyos habitantes prevalecen una paz y una alegría creativas difíciles de aceptar como reales, se erguirán, cuando fuere tiempo, bajo el sol de la raza renovada en ciernes.

La índole narrativa o dramática de los textos que siguen no hace más que confirmar esos rasgos en un escritor que poco tiene de poeta “lírico”. Los géneros literarios no son, para mí, sino una tentación subversiva, y a ella me entrego sin demasiado pudor ni morosos cuestionamientos artísticos. Lo decisivo de toda poiésis, de un proceso de creatividad genuinamente consubstanciado con las fuerzas cósmicas, es ajeno al lenguaje. Las palabras –y la sombra de las palabras– son el tormento del poeta, la ordalía que le impone el Orden programado del cerebro obediente a ese alienado sospechoso de complicidad con el Caos. La soledad, su condición más preciada. Conjuración de pulsaciones y apariciones demenciales, territorio de tensiones siempre por resolverse, un poema es indecible mito antes que sucesiva fabricación verbal, peregrinación desde el Vacío hacia el templo de la sagrada imperfección. Mantra sin causa ni finalidad, su materia es la de las marismas del sueño, visiones donde se funden el observador y lo observado, y las oposiciones superan la compulsiva dualidad que se nos impuso en beneficio de lo aspectual, lo que se realiza en la gradación y el matiz, y acepta en su seno todas las polaridades, todas las presuntas contradicciones. Una vertiginosa trayectoria de dos mil años aguarda ir desvelándonos nuevas pautas, “extraños atractores” ansiosos por romper patrones y mandatos que, poco a poco, se librarán de cuanto nos resulte eventualmente obsoleto. Habrá que descender, no obstante, a las simas del Silencio primordial, y habrá que remontar vuelo, con una ingenuidad próxima a la de un niño. El ciclo hoy consumado de la Era de Piscis nos recuerda que el entusiasmo irrefrenable por visitar el Misterio, “campo unificado” que religa la vida y la muerte, y que tomó impulso, en Occidente, acaso en el Virgilio de la Eneida y la Égloga IV, que alcanzó su cenit con Dante y que reclamó su derecho a hundirse en el ocaso de los Four Quartets (Cuatro cuartetos) de T. S. Eliot, o los “fragmentos elegíacos” que dan morada a los difuntos de J. Rulfo, reanímase ahora, en el estrago de tiempos cruciales, orientado hacia imprevisibles horizontes de sentido y alimentado, como lo hizo bajo aquellas máscaras de egregias individualidades, por el mismo susurro sin rostro de siglos y siglos de anonimia, recitación y juegos teatrales ante la corte, la aldea o la soldadesca ávidas de enterarse qué noticias traía el viento. Las fuentes aborígenes de aquella trayectoria tendida hacia nuestro encuentro se ven hoy vindicadas por un macrocosmos que nos habla sin mayores ambages de lo que antes mortificó a quienes pagaron con su honor, su libertad y su vida el hacer de la verdad su motivación estética. Y es sugestivo el que la modernidad, la civilización medieval y las antiguas hayan cumplido una idéntica misión represiva en torno a lo que los portales oraculares, el claro de los bosques o los “ángeles” desprendidos del cielo declararon a quienes supieron escuchar.

Una matriz de sagradas geometrías, eco espontáneo de algún arpegio de Dios, se insinúa en los umbrales de la mente humana rescatada de sus falsas urgencias. De esa intimidad emergerá un universo poroso y discontinuo donde cosas y pensamientos llegarán a ser un único y simultáneo fenómeno. La realidad será, así, un milagro constante. Un día escondido en el porvenir, ningún acto individual sobrevivirá separado de la comunión holística y la participación fractalizada en el Todo. Y nada quieren deberles estas primicias a los sponsors del siniestro Nuevo Orden Mundial que vigorizó el evangelio de la New Age. Tampoco a las operaciones metafísicas de ninguna profanada Enciclopedia: otro Tlön polifónico, asaz diverso de aquel que genialmente dedujo Borges de su Quijote, emancipado ya de su predestinación escritural y la conspiración de un puñado de ideólogos de alguna incógnita matrix que nos elude y, a la vez, nos confiere consistencia ontológica, irá convocándonos como sus humildes magos. No nos es dado siquiera avizorar la futura interacción de quien recita o escribe y de quien escucha o lee, ni la suerte que correrán la paranoia de las influencias y esa patraña prestigiada como estilo... 

(...)

Luz lastimada, fulgor que debió replegarse al seno oscuro de la tierra, según lo augura el I Ching en su hexagrama 36, Ming YI, a cuyos primitivos ideogramas pretenden aproximarse, en nuestro dúctil romance castellano, torpes conceptualizaciones como ‘ocultamiento de la luz’, ‘luz herida’, ‘esplendor oculto’… A propósito de la maravillosa constelación de enigmas que solapa ese signo del “libro de la versatilidad”, según interpreta su nombre Rudolf Ritsema, comenta su amigo Stephen Karcher en la magnífica página electrónica que le dedica: “El ocultamiento del brillo es el Sol Oscuro, el sol en la tierra y el sacrificio a los poderes de lo oscuro en el Altar de la Tierra. Representa el Mundo de los Muertos y el duelo, el País del Demonio y la travesía a través de los bárbaros. Retrata a quien ha sido expulsado, marginado, proscripto, exiliado de los centros de la cultura y el poder. La imagen central es aquí el eclipse solar… El eclipse significa tanto el aceptar una tarea ardua como el socorro del espíritu en medio de la dificultad… La aceptación de la dificultad acá implicada, el portentoso pájaro profético clamando desde la oscuridad, ha de acarrear la liberación y el nuevo día.” (En S. Karcher y J. Chase-Daniel, I Ching: Mothering Change, 36; traducción mía). La amarga persecución al rey Wen y a su hijo, el “aventador” príncipe Chi, redactores de los textos de los trigramas y de los hexagramas respectivamente bajo la inspiración del legendario chamán Fu Hsi, es su sustrato histórico. Fue justamente Chi quien, amenazado por el terrible tirano Chou Hsin, debió huir hacia el sur y “oscurecerse” allí hasta urdir el plan que devolvió la “luz” a su pueblo.

A la audaz aventura espiritual del brasileño José Trigueirinho atribuyo plena y gozosamente las extraordinarias revelaciones que impulsaron los versos y las prosas que habitan inquietos estas páginas. A él, con mi mayor respeto y mi gratitud, dejo entonces ordenando, con autoridad muy superior a la mía, algunas cosas difíciles de percibir, algunos dichos renuentes a ser entendidos del todo: he ahí, quizás, su intensidad inaudita, su intemporal, fascinante belleza.

(...)


Gustavo Aritto



El esplendor oculto (Siete visiones del inframundo) fue publicado por Editorial Imaginante (www.editorialimaginante.com.ar), Buenos Aires, julio / 2014. Ilustración de tapa: pintura del propio autor sobre prototipo arbóreo céltico; 148 páginas.






4 de agosto de 2014

TODAS LAS GUERRAS, LA GUERRA (IV): El Sionismo, sus "Sponsors" y la legítima Palestina




"Del Sionismo se dice a menudo que es el corazón de la conspiración, pero no estoy de acuerdo. Es parte de ellasí, pero la red de la Hermandad es por lejos mayor que eso. El Sionismo no es el pueblo judío, es un movimiento político. Muchos Judíos no lo respaldan, muchos no- Judíos lo hacen. Decir que el Sionismo es el pueblo judío es como decir que el Partido Demócrata es el pueblo estadounidense. Todavía desafiar los extremos del Sionismo es ser llamado antijudío o antisemita. ¡Qué tontería absoluta!. Justo como la República de Sudáfrica es realmente el Feudo de los Oppenheimers, así el Estado de Israel es realmente el estado de Rothschild. El Sionismo fue la creación de los Rothschilds de parte de la Hermandad y en verdad no es sionista, sino SIONismo, una rama de la religión del culto del Sol reptil - ario. Ha sido usado para asegurar la toma de Palestina árabe por dos razones principales. Esta es tierra sagrada para los reptil - arios que se remonta a los Levitas y al mundo antiguo. 

También descaradamente robar un país árabe brindó interminables oportunidades de promover el conflicto y la división en el Medio Oriente, y esto era particularmente eficaz para manipular los estados petroleros árabes. El momento crucial en el plan de Rothschild para "Israel" era la Declaración Balfour cuando el Ministro de Relaciones Exteriores británico, Arthur (Lord) Balfour, anunció el 6 de noviembre de 1917 que Gran Bretaña apoyaba el reclamo para una patria judía en Palestina. La Conferencia de Paz de Versailles dominada por Rothschild también confirmó su apoyo para esto. Sorpresa, sorpresa. 

¿Pero qué era esta Declaración Balfour?. No fue hecha a miembros del parlamento de Westminster. ¡Era sólo una carta de Lord Balfour (Comm 300), un miembro del círculo interior de la sociedad secreta de la Mesa Redonda, para Lord Lionel Walter Rothschild (Comm 300), que financiaba la Mesa Redonda!. Era una carta entre dos miembros de la misma sociedad secreta. Rothschild era un representante de la Federación Inglesa de Sionistas que fue organizada con dinero de Rothschild. Es extensamente creído por investigadores que la carta 'de Balfour' fue escrita en realidad por Lord Rothschild con Alfred Milner (Comm 300), la figura principal de la Mesa Redonda que había sido hecha presidente del gigante de minería, Río Tinto Zinc, por el mismo Lord Rothschild. Río Tinto está en exceso involucrado en Sudáfrica y un accionista mayoritario es la Reina de Inglaterra aparentemente. 

Los árabes de Palestina fueron usados para luchar contra los turcos en la Primera Guerra Mundial bajo el mando del inglés, T. E. Lawrence (Lawrence de Arabia) que les prometió la soberanía plena por sus esfuerzos. Todo el tiempo sabía que el plan de la Hermandad era para la patria 'Judía' (Jázaro - aria) en Palestina. Lawrence, un amigo íntimo de Winston Churchill, admitió este hecho después cuando dijo: 'Corrí el riesgo del fraude en mi convicción que la ayuda árabe era necesaria para nuestra victoria económica y fácil en el Oriente, y que era mejor que ganemos y romper nuestra palabra, que perder.... La inspiración árabe era nuestra herramienta principal para ganar la Guerra Oriental. Así que les aseguré que Inglaterra mantuvo su palabra en letra y espíritu. En esta comodidad llevaron a cabo sus cosas finas; pero, por supuesto, en lugar de estar orgulloso de lo qué hicimos juntos, yo estaba continuamente amargado y avergonzado.'

Tal ha sido el «modus operandi» reptil - ario durante miles de años. Fueron los Rothschilds quienes financiaron los primeros colonos 'Judíos' en Palestina; fueron los Rothschilds quienes ayudaron a crear y financiar a Hitler y los Nazis en la Segunda Guerra Mundial lo que incluyó el nauseabundo tratamiento de judíos, gitanos, comunistas, y otros; fueron los Rothschilds quienes usaron la entendible simpatía de pos-guerra por los 'judíos' de los que ellos se habían aprovechado implacablemente para presionar a través de sus demandas para una toma de Palestina árabe; fueron los Rothschilds quienes financiaron los grupos terroristas 'judíos' en Palestina que bombardearon, asesinaron, y aterrorizaron Israel hasta la existencia; y fueron los Rothschilds quienes financiaron y manipularon a estos terroristas en las posiciones claves en Israel, entre ellos los primeros ministros, Ben-Gurion, Shamir, Begin, y Rabin. Estos hombres pasarían el resto de sus vidas condenando el terrorismo de otros con una hipocresía que no admite creencia; fue Lord Victor Rothschild, el director de la Inteligencia Británica, el que suministró la experiencia para las armas nucleares de Israel; fueron los Rothschilds los que poseían y controlaron Israel desde el comienzo y han continuado determinando su política desde entonces; fueron los Rothschilds y el resto de la red de la Hermandad que han escondido y ocultado el hecho, confirmado por historiadores judíos, que la mayoría abrumadora de personas 'Judías' en Israel se origina genéticamente de los Montes Cáucasos, no de las tierras que ahora ocupan. Las personas judías han sido sacrificadas sobre el altar de Rothschild de codicia y anhelo por el poder, pero incluso los Rothschilds toman sus órdenes de una autoridad más alta que, yo creo, está probablemente ubicada en Asia, y el Lejano Este da órdenes a las oficinas centrales operacionales en Londres. En última instancia, el completo engaño está organizado desde la cuarta dimensión inferior."


David Icke, El mayor secreto, 11: Babilonia global 



3 de agosto de 2014

TODAS LAS GUERRAS, LA GUERRA (III): Israelíes y palestinos en la multitudinosa estela de la remota serpiente planetaria

 

La expansión de la Hermandad de la Serpiente

 

Por Eduardo García

 


Simultáneamente con la expansión, los de plena sangre reptil e híbridos Babilonios, se instalaron en los centros de poder e influencia de los países donde se establecieron. 

Tenían un nivel de conocimientos mucho más amplio que la mayoría de las personas comunes, y cuerpos humanos como vehículos, para los reptiles de la cuarta dimensión. Ya existía un plan a largo plazo, en que trabajar, el Gran Trabajo de las Eras, como se hizo conocer por los francmasones. 

Permitieron que la población no-reptil hiciera el trabajo, y luego, cuando se establecieron nuevas sociedades, los sacerdotes e iniciados de la Hermandad secuestrarían los puestos del poder religioso y político, y se asegurarían que cualquier conocimiento avanzado en circulación, fuese retirado del dominio público y dirigido hacia sus escuelas de misterios y sociedades secretas.
La raza blanca y las cruzadas reptil-ariashabían surgido de los Montes Cáucaso y las montañas de Irán y Kurdistán, después de la inundación, se expandieron, instalándose en Egipto, Israel / Palestina y lo que ahora conocemos, como: Jordania, Siria, Irak, Irán y Turquía, subiendo hasta la parte alta de los Montes Cáucaso. Indudablemente fue en esta misma región, que las religiones principales de todo el mundo surgieron, y esto no fue casualidad. 

Según los principios de la hermandad, la casualidad no existe, es una ilusión, lo que existe es la causalidad. En las épocas más remotas, las civilizaciones de sumeria, Babilonia y Asiria estaban en el área de influencia de la región que hoy conocemos como Irak, mientras que la actual Turquía, era conocida como Persia o Asia Menor. 

En la región del Cáucaso, y no en Palestina, fue dónde aparecieron los principales linajes reptil-humanos. A medida que la raza aria se expandió en el nuevo territorio fue conocida por diferentes nombres, entre ellos los más importantes fueron, los hititas y fenicios. Definitivamente los reptiles estaban operando en otras partes del mundo, había otros asentamientos arios fuera de esta región, posiblemente en Gran Bretaña, y el Continente Americano.

 Pero indudablemente esta región montañosa alrededor del Cáucaso y su relieve bajo, hacia las llanuras de Sumeria y Egipto, es la clave para conocer la verdadera historia de la humanidad durante los últimos siete mil años.

Los Montes Cáucaso aparecen repetidamente a lo largo de todo el seguimiento en la investigación y como dato curioso en América del Norte, la gente blanca es conocida como “Caucásica”. Incluso de acuerdo con la Historia oficial hubo una raza blanca “Aria” de la región de los Montes Cáucaso, que emigro hacia el valle del Indo, en la India, alrededor de 1550 A.C y creó un movimiento religioso, que hoy se conoce como la religión hindú.

Fue esta misma raza aria (autodenominada “Arya”) la que introdujo el antiguo lenguaje sánscrito a la India, junto las historias, los mitos y leyendas contenidos en los libros sagrados hindúes, de los Vedas. Según los teóricos de los antiguos astronautas el padre del primer rey ario de India (registrado en la epopeya Maha-Barata y la Historia Budista de la india) fue el último rey de los hititas en Asia Menor.

Los arios hindúes veneraron al Sol como el dios padre Indra, y los hititas-fenicios llamaban a su dios padre Bel, por el nombre, Indara. Con diferentes nombres este mismo pueblo ario en expansión, también se estableció en sumeria, Babilonia, Egipto, Asia Menor, Turquía, y en otros países de Cercano Oriente, llevando consigo las mismas historias, mitos, leyendas, y religión.

 Esta es la razón, del por qué, todas las religiones más importantes, utilizan como base el mismo relato; pero usando nombres diferentes. Todos los fundamentos religiosos provienen del mismo origen, tanto los de esta raza aria, que parece haberse originado en Marte, junto con los de linajes reptil-humanos operando encubiertos dentro de ellos, así como también con los que hoy conocemos, como la raza judía, se originaron en la región del Cáucaso.

 Es importante resaltar que la religión judía, tuvo su origen en la región del Cáucaso y no en Israel, como se cree. Las fuentes históricas y antropológicas judías han demostrado que sólo algunos judíos tienen alguna conexión genética con Israel. En el siglo VIII un pueblo llamado los Jázaros (Khazars) que vivía en los Montes Cáucaso y Rusia del sur, experimento una conversión masiva, hacia la religión judía. 

Luego cuando ese imperio se desmembró, estas poblaciones emigraron hacia el norte, durante un largo período de tiempo, para instalarse en otras regiones de Rusia, Lituania y Estonia. Desde allí entraron en Europa Occidental, y al final a los Estados Unidos en américa del norte. La familia Rothschild es uno de estos linajes. 

De hecho justificaron la conquista de la Palestina árabe, después de la última guerra del golfo, exclamando, que “Dios” les había dado un derecho antiguo a esa región como su “Pueblo elegido”. 

En verdad su patria original es la región del Cáucaso y Rusia del sur, no Israel. La raza blanca se expandió por el norte hacia Europa. Los primeros pobladores fenicios llegaron por mar y durante algunos siglos otros invadieron por tierra. Dos de los últimos grupos, fueron llamados los Cimerios y los Escitas, estos mismos linajes a través de una serie de cambios de nombre poblaron Europa y se reconectaron con los colonos arios, más tempranos de Gran Bretaña y Europa del Norte, que habían sido instalados, por los navegantes fenicios. 

Los fenicios son extremadamente claves para la Historia de la hermandad. Los Cimerios emigraron al noroeste desde el Cáucaso y el Asia Menor (Turquía) hacia los países que ahora llamamos Bélgica, Países Bajos, Alemania y Dinamarca. Según los historiadores romanos, Plinio y Tácito, todas las poblaciones a lo largo de la costa, desde los Países Bajos, hasta Dinamarca, pertenecían al mismo grupo étnico, lo cual es apoyado, por la evidencia arqueológica, que indica, que este pueblo llegó a esa región, alrededor de 300 a 250 AC. Otro grupo de Cimerios viajó hacia la parte alta, más al norte por el río Danubio, pasando por Hungría y Austria, hacia Alemania del sur y Francia. 

Los romanos los llamaron galos y los griegos los conocieron como los Keltoi o celtas. Algunos grupos de estas tribus celtas, se instalaron en Bohemia y Bavaria y otros invadieron Italia del norte. El historiador romano Salustio, registro, cómo los romanos fueron derrotados varias veces por los “Cimbrios”, también conocidos como galos. Según otros textos romanos los Cimbrios eran “Celtas”. 
Y se dividirían en tres tribus, los Belgae (Francia del noreste), los galos (Francia central) y los Acquitanae (Francia del sur hasta los Montes Pirineos). Como resultado de esta expansión, ya para el siglo II AC, los galos / celtas (los Cimerios blancos de los Montes Cáucaso y el Medio Oriente) habían ocupado todaEuropa central e Italia del norte, logrando conquistar todo ese país. 

Alrededor de 280 AC se dirigieron hacia el sur, hasta Asia Menor y reocuparon las tierras de sus antepasados. Según los textos, estas dos grandes invasiones a Asia Menor, procedieron de la misma raza, los Cimerios y los galos. Los galos invasores se establecieron en un lugar llamado Frigia, también conocido, como Galatia (galo-atia), y se sostiene que a este grupo étnico, fue que San Pablo le escribió y dedico, el libro de Gálatas del Nuevo Testamento.
Los Cimerios o los Cimbrios también se establecieron en Gales y hasta el día de hoy, el nombre de ese país en la lengua galesa es Cymru. Los Escitas, otro grupo ario, que también se expandió, desde el norte del Cáucaso, hacia Europa, donde los romanos cambiaron su nombre, para distinguirlos entre otros pueblos. 

Los emblemas sagrados de los Escitas incluían la serpiente, el buey (Nimrod / Tauro), el fuego (el Sol, conocimiento), y Tho o Theo, el dios a quien los egipcios llamaron Pan. Los romanos llamaron a los Escitas los Sarmatae (Sármatas) y los Germani de la palabra del latín Germanus, queriendo decir “genuino”. 

Los Escitas fueron conocidos, como el “Pueblo Genuino” y con el tiempo el término Germani derivo en germanos y Germany (Alemania).Según los teóricos de los antiguos astronautas, todo este componente genético en expansión, lo conocía Adolfo Hitler.

En 1939, ya se había dedicado, entre otras cosas, al estudio y seguimiento de la raza aria, habiendo reclutado a los mejores científicos de la época, en todas las disciplinas de la ciencia, tenía conocimiento de que las leyendas y los mitos de las culturas ancestrales, eran verdaderas historias, de hechos mal interpretados que habían ocurrido, así como también, que habían existido otras civilizaciones terrestres y extraterrestres en el pasado remoto, que poseyeron, un alto desarrollo tecnológico, escuelas del misterio y sociedades secretas, cuyo conocimiento se perdió en el tiempo.
Debido a los cataclismos naturales y las guerras entre ellos, causando la casi exterminación de la raza humana, en varias oportunidades. 

En ese contexto es que Hitler llega a tener el conocimiento del origen de la raza aria y lo que implicaba la hermandad de babilonia, las sociedades seretas, las escuelas del misterio y el programa, del gran trabajo de eras, para controlar el poder mundial. 

Adolfo Hitler, según informes secretos del III Reich, ya construía naves espaciales, armas de guerra, cohetes a propulsión, submarinos nucleares, conocía la energía punto cero, la anti gravedad, planeaba viajes a la luna y marte, buscando el origen de la raza aria, entre otras cosas.
Información que fue sustraída y dividida en su totalidad, como trofeo post guerra, por la raza aria de los estados unidos y Rusia. 

Pero continuando con el seguimiento expansivo de la raza aria, vemos que, el cambio de nombre de los Escitas, es confirmado, por los textos escritos, de los historiadores romanos Plinio y Strabo. Los Anglo-Sajones que invadieron Gran Bretaña, también eran conocidos como Germani por los romanos. 

La región llamada Vieja Sajonia es Alemania del norte y los Países Bajos de hoy en día. Tanto los Anglos como los Sajones provinieron del el mismo origen genético-los Cimerios y Escitas blancos del Cáucaso y el Medio / Cercano Oriente. Ocurre lo mismo con el Conquistador Guillermo y sus Normandos, las últimas personas en invadir Gran Bretaña en 1066 en la batalla de Hastings. 

Los términos Normando y Normandía se originan en Norse-men o escandinavos, hombres del Norte, porque vinieron desde Escandinavia para habitar esa región de Francia. 

Según sostienen los teóricos de los antiguos astronautas, la historia del héroe escandinavo Odín, dice que vino de Asaland o Asaheim, que son las tierras de Escitia y pueden ser identificadas en la India aria. 

Desde allí alrededor de 200 a 300 DC, se dice, Odín condujo un inmenso ejército al norte, para conquistar Suecia. Su ejército fue llamado los Svear, cuyo nombre sueco en la actualidad para ese país es Sverige, la Tierra de los Svear. 

Otro grupo de Escitas, conocidos como los Sakkas, fueron al este, desde el Cáucaso, siguiendo el rastro de los arios más tempranos, alcanzando las fronteras de China para el año175 AC. Aproximadamente en este tiempo los registros chinos hablan de un pueblo llamado los Sai-wang o Sok-wang, que fue forzado a huir de la India. Sok-wang significa “Príncipes de Sakka”. 

Los textos indican que éstos Sakka se retiraron al sur hacia India a través de los pasos de montaña de Afganistán, y monedas fechadas alrededor de 100 AC confirman que un reino Sakka fue creado en los valles superiores del Indo, entre Cachemira y Afganistán.

 Nuevamente la evidencia nos permite notar, que la religión del Budismo surgió en tierras habitadas por los Sakka (arios Escitas). Al menos para el 500 AC una tribu llamada los Sakyas vivió en el área donde se supone que Buda había nacido alrededor de 63 años antes. Gutama (Señor Buda) fue llamado Sakyashina, Sakamuni, el sabio Sakya, Sakya el maestro y el león de la tribu de Sakya. Todas estas evidencias son muy importantes para el origen único de todas las religiones más importantes del planeta, así como también, un alto porcentaje de las menores, y sus “héroes”. 
Los Escita/Sakka y los Cimerios/Cimbrios eran de hecho, el mismo pueblo y esto es confirmado por las inscripciones anotadas en la roca de Behistun en las montañas Zargos sobre un viejo rastro (ruta) de caravana, desde Babilonia.

 Las inscripciones fueron ordenadas por Darío el Grande, alrededor de 515 AC y fueron escritas en tres lenguas, babilónico, elamita y persa. Siempre que las versiones elamita y persa, dicen Sakka, las persas/babilonios usan el término Cimiri. 

Estos pueblos arios blancos, con diferentes nombres, con su misma religión y héroes religiosos, también con nombres diferentes, se expandieron desde sus orígenes en el Cáucaso y Medio y Cercano Oriente y viajaron por tierra hacia Europa y la India, hasta la China. 

Portando dentro de ellos los linajes reptil-humanos que lucharon, y ganaron, la supremacía, para controlar el curso de la historia como: reyes, reinas, sacerdotes, jefes militares, banqueros, empresarios, políticos y presidentes, entre muchos otros, bajo la denominación secreta y clandestina de la Hermandad de Babilonia. Que los babilonios eran parte de la raza aria es confirmado por inscripciones y títulos antiguos.

El Kassi o Cassi, era un título usado primero por los fenicios, alrededor de 3.000 A.C y este fue adoptado por los babilonios que gobernaban el imperio mesopotámico. Kassi también aparece como un nombre personal de fenicios en Egipto y Cassi fue la inspiración para los reyesdirigentes conocidos como Catti en Gran Bretaña pre-romana, uno de los cuales acuñó monedas “Cas” presentando el Sol-caballo y otros símbolos solares. Esta expansión aria comenzó hacia el 3.000 AC, probablemente más temprano, con su rama navegante, los fenicios. 

Eran un pueblo tecnológicamente avanzado que ha sido marginalizado por la Historia oficial y esto ha oscurecido su identidad verdadera. 

Son fundamentales para comprender desde dónde hemos venido y dónde hemos llegado. Fueron ellos los que llevaron tanto sus líneas genéticas como sus conocimientos a Europa, a Escandinavia y al Continente Americano, miles de años Antes de Cristo. 

Según los textos antiguos, los fenicios no eran de una raza semita, sino una raza aria blanca. El estudio minucioso de las tumbas fenicias, ha revelado que eran una raza aria de cabeza larga y de un tipo racial totalmente diferente a los semitas. 

Los fenicios del mundo antiguo viajaron por mar desde sus bases en Asia Menor, Siria y Egipto para instalarse en las islas del Mediterráneo como Creta, Chipre, Grecia e Italia. Fueron los fenicios los que trasmitieron sus conocimientos a las civilizaciones Minoica de Creta, Grecia clásica e Italia romana. Fueron también los “cerebros” detrás de gran parte de la cultura egipcia durante ese período, antes de que fuera secuestrada por los reptiles. 

Los egipcios conocían a los fenicios como los Panag, Panasa y Fenkha. Los griegos los llamaron los Phoinik-as, y para los romanos eran los Phoenic-es. 

Hay una razón simple de por qué los egipcios retrataban a muchos de sus dioses con piel blanca y ojos azules del mismo modo como hicieron otras culturas por todo el mundo. Esta raza avanzada, llamada los fenicios, era de piel blanca y a menudo tenía ojos azules, igual que los cruzados reptil-humanos y la raza blanca de Marte. 

Por lo tanto, tenemos las razas escandinavas, que fueron instaladas por los fenicios y otros pueblos de la misma herencia genética y ubicación general. 

Es también el origen de la tontería de la “Raza Superior” Aria que obsesionaba a los Nazis y las sociedades secretas que los crearon. El líder de la sociedad secreta Francmasónica hasta el día de hoy es el mítico Hiram Abif, el supuesto constructor del templo del Rey Salomón.

Se supone que Abif fue un fenicio. El abuelo del famoso faraón egipcio Akenatón, el padre de Tutankamón, era un sumo sacerdote fenicio. El ave fénix, el ave mítica de Egipto, era de hecho el ave del Sol de los fenicios, el emblema del dios del Sol, Bil o Bel, y como ha sido simbolizado después, un pavo real o un águila.

 Las evidencias que han aparecido en los últimos años sobre pirámides en marte, cuando los científicos de la NASA, Vincent DiPietro y Gregory Molenaar, descubrieron seis pirámides enormes como las de Egipto, en la región de Cydonia en Marte. Tendría sentido que la misma raza marciana con los mismos conocimientos también construiría pirámides cuando llegaron a la Tierra, al igual que los Anunnaki, según sostiene zecheria sitchin construyeron colonias en marte. Los fenicios no estaban confinados al Mediterráneo y al Medio Oriente. 

Desembarcaron en Gran Bretaña alrededor de 3.000 AC e inconfundibles artefactos fenicios han sido encontrados en Brasil, tanto como posibles restos egipcios en el Gran Cañón de colorado en América. Los fenicios desembarcaron en el Continente Americano miles de años antes de la manufacturada mentira conocida como la expedición de Cristóbal colon. 

 La razón de que las leyendas nativas del Continente Americano hablan de “dioses blancos” altos que vienen desde el mar trayendo conocimientos avanzados es porque eso es precisamente lo que ocurrió, la raza aria y los reptil-arios del este desembarcaron en el Continente Americano hace miles de años, la misma raza aria o “dioses” quienes los sumerios dijeron que les dieron su civilización después de la inundación.

Es importante resaltar que esta es la razón del porqué los posteriores invasores blancos que siguieron a Colón estaban asombrados de descubrir que los pueblos nativos del continente americano tenían las mismas historias y mitos religiosos básicos que ellos pero con culturas mucho más avanzadas. Esto es perfectamente explicable ahora. 

Venían del mismo origen-la raza aria conocida como los fenicios entre muchos otros nombres como sumerio e hitita con los linajes reptil-arios dentro de ellos. 
También parece haber habido una invasión reptil directa en el pasado del Continente Americano. 

La llegada de los fenicios arios a Gran Bretaña también corresponde con la construcción de los grandes círculos de piedra y observatorios como Stonehenge y Avebury en Wiltshire, aunque algunos investigadores dicen que fueron construidos mucho antes. 

Los fenicios-sumerios avanzados, que poseían conocimientos muy sofisticados de astronomía, astrología, geometría sagrada, matemática y la red de líneas de fuerza magnética de la Tierra conocida como la cuadrícula de energía global, tenían todos los conocimientos necesarios para construir estas grandes megas estructuras.
Sin duda alguna los descubrimientos del mapa genético, las estructuras en la luna y marte, la historia de los Anunnaki narrada en las tablillas sumerias, las sociedades secretas, las escuelas del misterio de la hermandad de babilonia y su expansión, la raza aria proveniente de marte, la Lemuria y la Atlántida, entre otras, junto a los avances tecnológicos nos acercan mucho más a comprender el origen y evolución de la raza humana. 

 La investigación nos conduce inexorablemente a entender, que el origen extraterrestre de la civilización actual, fue reconstruido por razas terrestres y extraterrestres en tiempos remotos, luego de la inundación o diluvio universal, en un intento por recuperar el alto nivel civilizado que alguna vez tuvo el planeta azul.
 
 
 
México, 27 de marzo de 2014
 
Fuente: http://conspiracionesynoticiasactuales.blogspot.com.ar/2014/03/la-expansion-de-la-hermandad-de-la.html