24 de febrero de 2013

"UNA TIERRA SIN CAMINOS" (III): LA CREACIÓN Y LA DESTRUCCIÓN A SOLAS CON KRISHNAMURTI









Del Diario I


[Ojai (California); Londres; Gstaad (Suiza) – 1961]




"Junio 22

      Al despertar en mitad de la noche, la mente estaba expe­rimentando un estado de incalculable expansión; la mente misma era ese estado. El «sentimiento» de este estado, desnudo de todo sentimentalismo, de toda emoción, era muy factual, muy real. Este estado continuó por un tiempo considerable. ‑Toda esta mañana la presión y el dolor han sido agudos.
La destrucción es esencial. No de edificios y cosas, sino de todos los ardides y defensas psicológicas, de los dioses, las creencias, la dependencia de los sacerdotes, las experiencias, los conocimientos, etc. Sin destruir todo esto no puede haber crea­ción. Es sólo en libertad que la creación surge a la vida. Otro no puede destruir esas defensas por uno; es uno mismo quien debe negarlas mediante la lúcida percepción que da el cono­cimiento propio.
La revolución social, económica, solamente puede cambiar los estados y cosas exteriores, aumentando o disminuyendo círculos, pero esa revolución estará siempre dentro del limitado campo del pensamiento. Para una revolución total, el cerebro debe desechar todo su interno, secreto mecanismo de autoridad, envidia, temor, etc.
La fuerza y belleza de una tierna hoja radica en su vulne­rabilidad a la destrucción. Como una brizna de hierba que brota a través del pavimento, ella tiene el poder que le permite enfrentarse a la muerte fortuita."



"Julio 15


increíble momento acerca de crisálida de formulario de cambio de mariposa  Foto de archivo - 10798097Caminando cerca del torrente y con las montañas entre las nubes, había momentos de intenso silencio, como los brillantes retazos de cielo azul que dejan las nubes al separarse. Era un atardecer frío, cortante, con una brisa que venía del norte. La creación no es para el talentoso, para el dotado, ellos sólo conocen la creatividad pero nunca la creación. La creación está más allá del pensamiento y de la imagen, más allá de la palabra y la expresión. No es para ser comunicada porque no puede formularse, no puede envolverse en palabras. Puede sentirse en estado de completa y lúcida atención. No es posible utilizarla y exhibirla en el mercado para que se la regatee y se la venda.
La creación no puede ser comprendida por el cerebro con sus complicadas variedades de respuestas. El cerebro no tiene modo de entrar en contado con ella; es absolutamente incapaz. El conocimiento es un obstáculo, y sin el conocimiento de uno mismo la creación no puede existir. El intelecto, ese agudo ins­trumento del cerebro, no puede en modo alguno aproximársele. El cerebro total, con sus ocultas urgencias secretas y sus em­peños, con sus múltiples variedades de astutas virtudes, debe hallarse completamente silencioso, mudo, pero sin embargo alerta y sereno. La creación no es hornear pan o escribir un poema. Toda actividad del cerebro debe cesar, voluntaria y fácil­mente, sin conflicto ni dolor. No debe haber ni sombra de conflicto e imitación.
Entonces existe el asombroso movimiento llamado creación. Este sólo puede tener existencia en la negación total; no puede existir en el paso del tiempo ni el espacio puede abarcarlo. Debe haber muerte completa, destrucción total para que la creación sea.
Esta mañana; al despertar, había completo silencio externa e internamente. El cuerpo, y el cerebro que mide y pesa, estaban quietos, en un estado de inmovilidad, aunque ambos se hallaban activos y altamente sensibles. Y tan silenciosamente como llega el alba, vino desde alguna parte muy íntima y profunda, esa fuerza con su energía y su pureza. Parecía no tener raíces ni causa, pero no obstante estaba ahí, intensa y sólida, con una profundidad y una altura inmensurables. Permaneció por algún tiempo del reloj y desapareció, como la nube desaparece detrás de la montaña.
Cada vez hay algo «nuevo» en esta bendición, una «nueva» cualidad, un «nuevo» perfume y, sin embargo, ella es inmuta­ble. Es totalmente incognoscible.
El proceso fue agudo por un rato pero ahora prosigue de una manera benigna. Todo es muy extraño e impredecible."



Photograph of Krishnamurti with his brother Nitya, Annie Besant, and others in London 1911


Londres, 1911: 
Krishnamurti, con su hermano Nitya y dos miembros de la Sociedad Teosófica, 
Annie Bessant y George Arundale

  
"Julio 31

[…]
Caminando a lo largo del sendero que seguía el rápido to­rrente, con un tiempo fresco y agradable y con mucha gente alrededor, estaba esa bendición tan suave como las hojas, y había en ella una danzarina alegría. Pero más allá y a través de ella estaban esa inmensa, sólida fuerza y ese poder inacce­sible. Uno sentía que tras de ello existía una inmensurable, insondable profundidad. Ahí estaba, a cada paso, con apremio y, sin embargo, con infinita «indiferencia». Tal como una presa grande y alta retiene el río formando un vasto lago de muchas millas, así era esta inmensidad.
Pero a cada instante había destrucción; no la destrucción para producir un nuevo cambio ‑el cambio nunca es nuevo‑ sino la destrucción total de lo que ha sido de modo que ya nunca pueda ser. No había violencia en esta destrucción; la violencia existe en el cambio, en la revolución, en la sumisión, en la dis­ciplina, en el control y dominio, pero aquí la violencia en cual­quiera de sus formas y de sus diferentes nombres, había cesado totalmente. Esta destrucción es creación.
Pero la creación no es paz. La paz y el conflicto pertenecen al mundo del cambio y del tiempo, al movimiento externo e interno de la existencia, pero esto no era del tiempo ni de ningún movimiento en el espacio. Ello es pura y absoluta des­trucción, y sólo entonces lo «nuevo» puede ser.

[…]"

     
 Krishnamurti, Radha Rajagopal, and Beatrice Wood

Krishnamurti, Radha Rajagopal,
and Beatrice Wood

[Fuente: http://www.beatricewood.com/biography]



     "Agosto 19

[…]
Pero mirar, ver, escuchar sin esta conciencia ‑un salir, un avanzar en el que no existe el recibir‑ es el movimiento total de la libertad. Este avanzar no tiene un centro, un punto, pe­queño o extenso, desde el cual moverse; así es como se mueve en todas las direcciones sin la barrera del tiempo‑espacio. Su escuchar es total, su mirar es total. Este movimiento es la esencia de la atención. En la atención están contenidas todas las dis­tracciones, y entonces no hay distracción. Solamente la concen­tración conoce el conflicto de la distracción. La conciencia toda es pensamiento expresado o no expresado, pensamiento verbal o en busca de la palabra; el pensamiento como sentimiento, el sentimiento como pensamiento. El pensamiento jamás está quie­to; la reacción que se expresa a sí misma es pensamiento, y el pensamiento a su vez multiplica las respuestas. De este modo la belleza es el sentir expresado por el pensamiento, y el amor está aún dentro del campo del pensamiento. ¿Hay amor y belleza dentro del cerco del pensamiento? ¿Hay belleza cuando hay pen­samiento? La belleza y el amor conocidos por el pensamiento son los opuestos de la fealdad y el odio. La belleza no tiene opuesto, ni lo tiene el amor.
Ver sin el pensamiento, sin la palabra, sin la respuesta de la memoria, es por completo diferente del ver con el pensa­miento y el sentimiento. Lo que uno ve con el pensamiento es superficial; entonces el ver es tan sólo parcial. Esto no es ver en absoluto. El ver total es el ver sin el pensamiento. Ver una nube sobre una montaña sin el pensamiento y sus respuestas, es el milagro de lo nuevo; ello no es «hermoso», es algo explo­sivo en su inmensidad; es algo que nunca ha sido y que ya jamás será. Para ver, para escuchar es preciso que toda la con­ciencia esté quieta a fin de que la destructiva creación pueda ser. Ello es la totalidad de la vida y no el fragmento que implica todo pensar. No hay «belleza», sino sólo una nube sobre la montaña; eso es creación.
[…]"



Raíces de árbol de caos increíble Foto de archivo - 8391044


Extraído de 

Diario de Krishnamurti I, Ed. Orión, México, 1989. Traducción: A. Clavier.








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