Qué hermoso debe ser convertirse en una simple, inextricable leyenda: ser, sin proponértelo, "propiedad" de todos, de cientos y miles que nada saben de cierto sobre uno... No existe otra canción a la que, invariable, inconteniblemente afluyan lágrimas que en secreto purifican en mí algo que desconozco (o prefiero desconocer)... (Por siempre y para siempre, la voz "salvaje" de Eva Cassidy la dice, para mí, mejor que nadie en la Tierra...)[G. A.]
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