23 de noviembre de 2013

ACTIVACIÓN DE "AROMANÉ" (EL UNDÉCIMO DISCO SOLAR): LA CIUDAD BLANCA Y LOS NIÑOS SIDERALES












La Ciudad Blanca y los niños de las estrellas 

  
“… La Ciudad Blanca fue construida hace millones de años cuando el plan original de la Tierra surgía por primera vez. Nuestra amada Ciudad fue creada como un recinto de iniciación tántrica para las parejas de Llamas Gemelas y era aquí en este Sagrado Templo el lugar donde las almas puras descendían hacia la Tierra para encarnar a través del Amor y la Unión de las Llamas Gemelas. En la unión eterna de sus corazones y sus cuerpos, la elevación de sus espíritus atraía hacia la Tierra elevadas Almas de Luz que elegían encarnar para experimentar la vida en comunión con Gaia por primera vez.

Era a través de las parejas de Llamas Gemelas que llegaban a la Tierra, almas puras sin karma, para encarnar como niñas y niños de las estrellas en elevadas misiones de entrega de Luz e información al Planeta. Elevados Maestros fueron concebidos en las ceremonias tantricas de perfección y Amor que sólo las Llamas Gemelas podrían manifestar en el eterno canto de su corazón. Esta unión de la Diosa y el Dios celebrada a través de los cuerpos para engendrar Almas estelares era considerada la máxima Iniciación Solar.

El amor infinito de las llamas gemelas cuyos corazón reflejaban el uno al otro como un espejo divino daba origen al Huevo Eterno de la Vida y la sabiduría, a través del cual se concebía en Amor puro el Vehículo Divino de los niños de las estrellas. Esa concepción, queridos míos, era simbolizada por el Ankh egipcio: la unión perfecta del corazón femenino de la Diosa y el corazón masculino de Dios que genera el Huevo de la Vida, la manifestación plena del Amor equilibrado y completo.
  
Nuestra amada Ciudad Blanca y la pirámide de Luz eran el punto Sagrado de unión donde el Amor daba vida y las puertas estelares se abrían para albergar a las Almas elevadas que a través de la atracción magnética del amor más elevado, elegían encarnar por primera vez en la Tierra. La puerta de la Ciudad Blanca junto con la puerta del Paititi, eran los sitios sagrados a través de los cuales las Almas ingresaban por primera vez a la Tierra, plasmando con su inocencia Divina huellas etéricas de Luz, que representaban el canto sagrado de los niños Divinos de las estrellas. Ese canto, que es una canción de cuna estelar representaba el amor infinito de las Llamas Gemelas y la conexión eterna con sus hijos de Luz. El Canto sagrado estelar se encuentra grabado en el muro de Pusharo, en Paititi, como recordatorio viviente de la llegada de los niños de las Estrellas a la Tierra.

La inocencia divina que estas Almas llamadas Niños de las Estrellas portan, es el recuerdo eterno del Amor de la Madre y el Padre. La certeza de saberte bendecido y amado por un poder supremo de Amor que carece de juicio y que sostiene tu vida en infinita misericordia. Los Niños de las Estrellas llegaron al mundo hace miles de años y con su transitar fueron dejando huellas y enseñanzas sagradas acerca de esa inocencia Divina, que con el tiempo, dieron origen a muchas civilizaciones. Esos niños de las estrellas son la familia de 144,000 Seres de Luz que con el paso de las eras se han encargado de sostener y vigilar el Plan Divino en la Tierra y sus Padre fueron los 72 Kumaras de la Luz, que trajeron a la Tierra la energía de los 12 Linajes Sagrados que provienen de la más elevada unión de la Diosa y Dios. Estos 12 Linajes provienen de los 12 Elohim creadores, que fueron el reflejo original de la Unión Sagrada de la Diosa y Dios. Los 12 Linajes son los orígenes de la humanidad, el ADN puro que provino de la unión amorosa de las 72 parejas de Padres y Madres kumaras que llegaron a la Tierra para custodiar el Plan Divino de la Biblioteca Viviente y Cuyo hogar fue Machu Picchu; el lugar Sagrado por donde las Almas antiguas y las Madres Cósmicas de las 6 razas primigenias ingresaron al Planeta.




Esto ocurrió hace millones de años. Los Padres Kumaras cuyos guías fueron Sanat Kumara y Lady Venus, dieron origen a Lemuria acompañados por la estirpe de los 144,000 Niños de las Estrellas, y vivieron muchas eras de luz. Los 72 Padres y Madres Kumaras se fueron elevando hacia las octavas de la Luz con el paso de las eras y no fue hasta la llegada de Atlántida que retornaron para co-crear de nuevo el plan de la evolución de la humanidad a través de la encarnación de almas puras sin karma, para atraer a la Tierra la información pura de las octavas elevadas a través de la llegada de una nueva generación de los Niños de las Estrellas. Sin embargo, en Atlántida, para la co-creación del nuevo Plan, solamente volvieron a la Tierra 33 parejas de Kumaras Llamas Gemelas, que sostuvieron su unión tántrica para engendrar a los Niños de las Estrellas en la Ciudad Blanca de la Selva Mosquitia y en la Ciudad Blanca de Luxor Egipto.

Les contamos esta historia porque es importante que recuerden, ustedes son aquellos Niños de las Estrellas cuyos padres estelares les recibieron en amor en las ciudades blancas de la Luz. Y si bien, con el paso de las eras los Niños de Luz perdieron la conexión con su esencia y generaron un profundo karma colectivo a través de la caída de la consciencia en Atlántida y en civilizaciones posteriores. En estos tiempos la Luz de esta familia estelar ha comenzado a renacer para que desde el Amor, retomen el Plan original de la Tierra.

AROMANÉ es el Disco Solar que resguarda esta historia y a través de la reconexión de su Disco Solar personal se reabrirá en su memoria el recuerdo de la unión perfecta entre la Diosa y el Dios que viven eternamente en su corazón. Este recuerdo surgirá a través de la redención en amor de la energía masculina, pues hace miles de años la amorosa y eterna unión de la Diosa y el Dios manifestada en la Tierra a través de la unión de las Llamas Gemelas se fracturó, debido a la caída de la conciencia masculina influenciada por la búsqueda de poder y el abuso de la energía sexual. Esto comenzó a ocurrir en la época final de Atlántida y se prolongó en Egipto, cuando los Padres y Madres Kumaras intentaron reconstruir la luz que la humanidad había perdido tras la caída Atlante. Miles de Niños de las Estrellas perdieron la conexión con su Luz y se dejaron llevar por el poder, generando la memoria dolorosa que hoy continúan limpiando. Grandes huellas etéricas dejó en la humanidad la traición de la energía masculina, que en su búsqueda para saciar su hambre de poder, se desprendió del amor eterno de su compañera divina, generando así la pérdida de la memoria del amor verdadero y la desconexión de la divinidad.

La energía masculina del planeta necesita reconocer a la Diosa y rendirse ante ella. Reconocer que sin la unión perfecta de la Llama Gemela del corazón ninguna elevación espiritual puede ocurrir. Pues es solamente ante el reconocimiento de los aspectos sagrados que hay en ti que podrás fundirte de nuevo con la Divinidad. Si el masculino no reconoce la existencia del arquetipo femenino, difícilmente encontrara su sanación absoluta. Y si el femenino no perdona y Ama incondicionalmente al masculino, la memoria Planetaria difícilmente se sanará. A través del reconocimiento amoroso de la Diosa en ti, sanaras los arquetipos antiguos de poder manifestados en tu energía masculina y con ello, la historia de la separación se sanará a través de los tiempos.”



Undécimo filamento de ADN: Antares y los niños de luz


“… Les hemos contado un poco acerca de la historia de los Padres cósmicos conocidos como Kumaras. Ellos trajeron a la Tierra la manifestación física del linaje galáctico a través de su unión. En esta ocasión el Disco Solar AROMANÉ y la Tabla de Helios les revelan la energía del filamento de ADN contenido en su interior, este filamento corresponde a la raza galáctica de ANTARES y yo, Serapis Bey soy un representante de esta raza. Antares es el hogar sagrado de los Pegasos y Unicornios, así mismo dentro de la Conciencia Cetácea las Belugas y los narvales (los unicornios del mar) también esta asociados a Antares. Antares es la estrella de la inocencia. Nosotros resguardamos el plan del amor infinito y la conexión de las Llamas gemelas. Los Pegasos y los Unicornios se encargan de sanar las heridas profundas generadas por la separación del sagrado femenino y masculino. A través de la reactivación de este filamento de ADN ustedes recibirán la Luz que proviene de Antares para su reconexión con El Niño Divino y la inocencia pura del amor incondicional entre la llama femenina y la llama masculina…”



Texto extraído del artículo Activación del Undécimo Disco Solar: La Ciudad Blanca y los Niños de las estrellas – Canalización de dichos de Serapis Bey, publicado por Ciudad Virtual de la Gran Hermandad Blanca /




No hay comentarios:

Publicar un comentario