8 de septiembre de 2015

EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (IX): NUESTRO HERMANO ULTRAMUNDO FEÉRICO (1) / ORÍGENES



“One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
One charming night
Gives more delight
Than a hundred
Than a hundred
A hundred lucky days
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways
Night and I Improve the taste
Make the pleasure longer last
A thousand,
Thousand, thousand,
Thousand, thousand several ways.”


Henry Purcell,
“One Charming Night” (Una noche encantadora),
de The Fairy-Queen (La Reina de las Hadas)

  
  


Orígenes de los Seres Feéricos


En toda cultura, hay historias de seres que poseen habilidades supernaturales o mágicas y comparten características humanas, seres que pueden influir enormemente en la vida diaria de los mortales. Teniendo morada sobre la tierra en contacto cercano con los mortales, tales seres feéricos[i] son generalmente invisibles, a veces solidarios y benevolentes, ocasionalmente peligrosos y amedrentadores, y otras veces juguetones y urdidores de engaños. De hecho, la mayoría de las historias acerca de los Seres Feéricos son realmente tradiciones que se relacionan con creencias reales del pueblo, y ocultas dentro de los cuentos, constituyen muchos de los elementos clave de las antiguas tradiciones mistéricas.
La etimología (raíz) de la palabra Faery (Faerie) está en el Francés Medio, procedente de la palabra en Francés Antiguo fee, también pronunciada feie[ii], que deriva del latín tardío fata (la Diosa del destino), y del latín fatum, que significa ‘destino’. En Inglés Medio, faery o fay tenía tres significados: uno, encantamiento; dos, una región donde viven seres encantados[iii]; o tres, el grupo de habitantes de semejante lugar, La definición corriente de Faery [itálicas mías] es la de un ser mítico del folclore y el romance[iv] con forma humana y poderes mágicos.
La palabra irlandesa para faery es sidheog (pequeño Ser Feérico), procedente de la palabra side o shee, como en ‘banshee’. La palabra sidh es la raíz céltica para [denotar] una ráfaga de vento. A ellos se los llama daoine sidhe, o la(s) gente(s) feérica(s), o los aos side, la(s) gente(s) de los montículos [the people of the mounds]. Las Hadas cabalgan sobre sus caballos feéricos blancos como la leche y van acompañadas por sus perros sabuesos. El pueblo de los Seres Feéricos constituye una clase de gente vecina a la nobleza [gentry], famosa por la música que seduce a los mortales atrayéndolos fuera de este mundo (ceol side), un sueño feérico del que no puede despertarse hasta el momento estipulado, y la caricia encantada o golpe-de-los-elfos (poc side).
A los seres que con mayor frecuencia reciben el nombre de Seres Feéricos (fairies, fays, o fae) se los halla a lo largo y lo ancho del mundo, más a menudo en Europa y Asia y menos en África y América. Yo prefiero usar el término Faery porque es el nombre tradicional usado por los que pertenecen a la tradición feérica [Faery tradition]. Faery significa ‘la(s) gente(s) / persona(s) brillante(s)’ o simplemente ‘la(s) gente(s) / persona(s)’.
Los Seres Feéricos son más comunes en la tradición irlandesa que en la inglesa, aunque son también populares en Escocia, Gales, Lancashire y Cornualles (Cornwall). Existen más de setenta distritos irlandeses que comienzan con ‘shee’, y el pueblo irlandés frecuentemente se refiere a los shee como los acomodados próximos a la nobleza [gentry], a causa de su altura, su aspecto noble y su dulce hablar plateado. Irlanda abunda en lugares que mantienen asociaciones con los Seres Feéricos, como Sheegys, la colina encantada [Faery hill] en Donegal, los bosques encantados [Faery woods] de Sligo, y los Sheeauns, los montículos encantados [Faery mounds]. James Joyce dijo una vez que partes de Connaught estaban poblados más densamente por hadas que por mortales.
Según la región, a los Seres Feéricos se los denomina Feens o Fians de las Highlands (Tierras Altas) escocesas y de Irlanda, los Pechs de las Lowlands (Tierras Bajas), los Trows de Shetland, y los de Manx llaman a los Seres Feéricos sleigh beggey (little folk = pueblito), los li’l fallas, o Ferrishyn. A los Seres Feéricos femeninos también se los llamó y mammau (las madres),  enlazándolos a las deidades celtas las ‘Matres’. Otros nombres de los Seres Feéricos son ‘Side’, ‘Sidhe’, ‘Sidei’, ‘Sighe’, ‘Sith’, ‘Sidhe Sith Si’, ‘Sheoques’, ‘Tylwyth teg’ (la bella familia), ‘Duine Matha’, y la Buena Gente.
Entre los celtas, sobrevive la creencia en un ámbito invisible [invisible realm] habitado por seres ultramundanos [Otherworldly beings][v] conocidos colectivamente como los Sidhe o la Buena Gente. Esta creencia fue una vez común a lo largo y a lo ancho de todos los países célticos en sus formas vernáculas. Los Sidhe existen simultáneamente con los mortales humanos en la extensión del continuum cósmico. Aun cuando se piensa que los Sidhe (Seres Feéricos) son una raza aparte, del todo separada de los seres humanos, han mantenido un intenso contacto con los mortales durante siglos.
Algunos investigadores académicos argumentan que, aunque los Seres Feéricos guardan lazos con los druidas y los bardos, son, en grado considerable, más antiguos que los druidas, alcanzando en retrospectiva la más remota antigüedad. Algunos dicen que son los miembros supervivientes de una antigua raza de seres que habitó las Islas Británicas durante el período Neolítico (6000-1800 a. C.). Los Seres Feéricos tomaron la posición de avant-garde cuando los mortales cambiaron de ser cazadores nómadas a ser granjeros y pastores agrarios, estableciéndose en un mismo lugar durante varias generaciones. La fuerza de los Seres Feéricos se entronca con la tierra [the land], una tierra que se volvió sagrada gracias a las generaciones de ancestros sepultados en ella.
La creencia en los Seres Feéricos, los que poseen poderes más allá de los de los humanos, que pueden moverse velozmente por los aires y cambiar su forma a voluntad, una vez jugaron un papel grandioso en la vida de la gente que vivía en las zonas rurales de Irlanda y de Escocia. Considerados los espíritus de las Diosas y los Dioses agrícolas de la Tierra, los Sidhe de los montículos subterráneos controlaban la maduración de los granos cosechados y la producción de leche. Por ello, existía la rutina de hacerles a los Sidhe ofrendas de leche y otros alimentos.
Los celtas tenían respeto hacia los Sidhe y sentían que edificar sobre los invisibles senderos de los Seres Feéricos, llamados trods, que se extendían desde un montículo (rath encantado, fuerte o de la realeza) hasta otro, traería mala fortuna. Los raths de los Seres Feéricos son pequeñas extensiones de campo encerradas por canales circulares, que se creen rediles y moradas de los Seres Feéricos. Un trod es una línea de una tonalidad de verde diferente en los campos. El trod va en línea recta de modo similar a una marca lineal ley[vi], la cual indica un flujo energético adentro de la tierra misma. El dicho irlandés ‘en el camino’ [‘in the way’] quiere significar que algo está obstruyendo un trod, un pasaje, o está violando algún lugar ocupado por los Seres Feéricos antes que nadie lo hiciera. De hecho, cuando una casa está edificada ‘en el camino’, con frecuencia sufre un incendio o su gente muere. De nuevo, esto apunta a campos morfogénicos y a la probabilidad de que los senderos encantados puedan formar redes de líneas ley negativas, las que son polaridades que afectan en forma adversa a los animales, incluidos los humanos.


The Fairy Glen, Highland, Escocia


Los orígenes del saber feérico son difíciles de fijar. Muchos escritores sostienen que el pueblo de Irlanda y sus dioses, antes de la llegada de los gaelios [Gaels], son los ‘ancestros’ de los Sidhe.[vii] La primera utilización del término sidhe fue como medio para identificar a los Tuatha De Danann de la Edad de Bronce tras su derrota en manos de los Milesios (los primeros gaelios).
Los Hijos de Mil (Milesios) arribaron a Irlanda y encontraron a los Tuatha De Danann (la gente de la diosa Dana) controlando el territorio. Los Hijos de Mil lucharon contra los Tuatha, derrotándolos y enviándolos bajo tierra, donde se dice que permanecen hasta hoy en las colinas huecas o los montículos de los Sidhe. Estos primeros ocupantes del inframundo de los Seres Feéricos devinieron en los ‘Sidhe Daoine’, la crema misma de los Seres Feéricos heroicos.
Como los Tuatha De Danann dividieran las colinas y los montículos de Irlanda en reinos entre ellos mismos, simultáneamente tejieron un velo permanente de invisibilidad para ellos mismos, dividiendo así Irlanda en dos reinos, uno a la vista y el otro invisible. En términos de los psíquicos modernos, ellos crearon un nuevo campo morfogénico de resonancia o vibración justo por encima del espectro de percepción humana normal.
Los Seres Feéricos son el espíritu o la presencia sagrados que animan y avivan[viii] todo lo que pertenece a la Naturaleza. Considerados espíritus de la tierra, los ‘Moradores-del-Sidhe’ son los Seres Feéricos del territorio y reciben el nombre de dei terreni [dioses terrenos], significando deidades de la Tierra. De los Seres Feéricos del agua, llamados Merrows, se cree que traen mal tiempo; provienen del mar bajo la forma de vacas sin cuernos o humanos con cola de pez.
Con frecuencia a los Seres Feéricos se los considera los antiguos ancestros, formados de tribus distintas. Los Seres Feéricos de cada tribu tienen nombres personales (no necesariamente nombres de Tuatha) y gobiernan sobre áreas específicas. Cada área o territorio tiene una reina y un rey feéricos; por caso, Finnbeara es el rey de los Seres Feéricos de Connacht. De este modo, el orden social de los Sidhe refleja la vieja aristocracia de la antigua Irlanda.
Sin lugar a dudas, la creencia en los Seres Feéricos es parte de una religión pre-cristiana pagana. Dentro del saber feérico de Escocia y de Irlanda están los remanentes de la vieja religión, con dioses y diosas recordados como los ancestros guardianes de los clanes. Todos los clanes alguna vez se proclamaron descendientes de una deidad particular. Estos mismos dioses y diosas paganos aparecen en cuentos vernáculos, transformados en reyes y reinas feéricos. Por ejemplo, Medb es una heroína de la epopeya irlandesa y luego se vuelve la Reina Medb de los Seres Feéricos. Viviendo en palacios encantados como guardianes de los lagos, los ríos, y ciertas localidades, las deidades paganas ahora transformadas en Seres Feéricos son aún parte de la tierra y de la memoria popular de la gente[ix].
Otro ejemplo de las deidades paganas transformándose en Seres Feéricos es la Dama del Lago, la misteriosa mujer que le dio al Rey Arturo su espada, Excalibur. Ella es idéntica a Morgan Le Fay, la cual está íntimamente asociada a – si no se trata de una ramificación de – la diosa celta Morgana. Diosa celta de la fertilidad y la muerte, Morgana está directamente asociada a la Morrigan, y ambas son diosas de una gran antigüedad, que representa la soberanía de la tierra.[x]
Varias hebras de pensamiento se bobinan entre sí, pero la mayoría está de acuerdo en que los Feéricos son seres a mitad de camino entre lo material y lo espiritual, lo mortal y la deidad, que son ocasionalmente vistos pero que interactúan libremente con los mortales. Se cree que son una raza real de seres invisibles o espirituales viviendo en su propia esfera dimensional [dimensional realm], por lo común invisibles a nosotros. Porque los Seres Feéricos están siempre cerca de nosotros y escuchan sin ser vistos, es sabio hablar bien de ellos.

[…]

Yo he dado también en descubrir que los Seres Feéricos son seres de energía conscientes que parecen tener morada en otro ámbito [realm] o esfera dimensional del universo. A veces, la puerta o el umbral al reino de los Seres Feéricos están abiertos y en ese momento el contacto ocurre. Los Seres Feéricos hacen visitas pero sólo brevemente. Personalmente no uso términos tales como ‘Personitas’ o ‘Pequeño Pueblo” porque los Feéricos con quienes yo me encuentro no son en modo alguno pequeños, sino de estatura humana y a menudo más grandes. Ellos son los-que-caminan-a-mi-lado [co-walkers], mis aliados, guardianes y guías.


Monículo en la Colina de Tara,
County Meath, Irlanda

Mucha gente, de todos los aires de vida, jóvenes y viejos, ha tenido experiencias con los Seres Feéricos. Aquellos con el don de la precognición[xi] son aptos para ver los Seres Feéricos en cualquier momento. Los Feéricos son los seres más en cercana intimidad con nosotros en el nivel espiritual y vibran armónicamente[xii] con la tierra, y están considerados los espíritus del lugar, o genii locii. En la cultura celta, las deidades con frecuencia tomaban formas locales, aun cuando los poderosos e independientes Seres Feéricos eran movedizos y podían trasladarse a través de grandes distancias. Si bien su poder se mantuvo igual, sus nombres, atributos y otras expresiones se modificaron a lo largo del tiempo.
Robert Kirk, un ministro episcopal escocés, académico, y séptimo hijo de sus padres, escribió el Secret Commonwealth of Elves, Fauns nad Fairies (comunidad secreta de los elfos, los faunos y las hadas) en el siglo XVII, aun hoy una fuente primordial para el saber feérico y la precognición en Highland. Se cree que él fue atrapado en el reino de los Seres Feéricos, víctima de la ‘caricia de un Ser Feérico (Elfo)’. Tenía el hábito de vagar de noche por los alrededores de las colinas encantadas [Faery hills] y una mañana se lo halló en el Knowe encantado del Sith Bruach en Aberfoyle. Estaba inconsciente y tuvo que ser llevado a la cama. Kira murió sin recuperar su consciencia pero se dice que está aún activo en el reino feérico.
El autor R. J. Stewart es probablemente la mayor autoridad viva sobre la tradición feérica. Ha escrito muchos libros y artículos, compartiendo sus experiencias con las Hadas y ofreciendo técnicas accesibles para comunicarse con los Seres Feéricos y realizar viajes al Inframundo de los Feéricos. La obra de R. J. Stewart demuestra que aun cuando la tradición feérica es de la más remota antigüedad, los elementos y enseñanzas son todavía relevantes y útiles hoy día.
En épocas pre-cristianas, la gente creía que los Seres Feéricos eran los espíritus de los muertos o mortales divinizados. Una creencia entre los de Manx es que era nefasto el usar la palabra Faery, y usaban, en cambio, los términos themselves (ellos-mismos), they (ellos), o them that’s in it (ellos-los-de-ahí), para referirse a los Seres Feéricos, creyendo que ‘themselves’ son las almas de los ahogados en el Diluvio de Noé.
En tiempos post-cristianos, los Seres Feéricos fueron tipificados como ángeles caídos y ocasionalmente como espíritus astrales o elementales. Con el auge del Puritanismo en la Inglaterra del siglo XVII, la visión sobre los Seres Feéricos se volvió más oscura y los ángeles caídos comenzaron a ser considerados demonios [evil].
Algunas teorías sugieren que las creencias en Seres Feéricos tuvieron su fundamento en la memoria de una raza de gentes primitiva llevada a lo oculto por invasores. En este sentido, los Seres Feéricos son las memorias de una tradición (preponderantemente oral) [folk] de los habitantes originarios de la tierra [land], que se quedaron como a la zaga en las montañas, los ríos y las colinas.
Pensados como espíritus de los muertos, los Seres Feéricos encajan en ciertos tipos, siendo ejemplos los Sluagh, o Faery Hosts, quienes, según la creencia en Highland, son los muertos malignos que montan en el viento. En otro ejemplo, los Seres Feéricos de Finnbeara eran tanto los muertos recientes como los antiguos. En Cornwall, las Personitas son los muertos paganos, y los Piskies son las almas de los bebés, apareciéndose al alba bajo la forma de polillas blancas. Según Kirk, se supone que los knowes encantados del entorno del camposanto son lugares donde las almas de los muertos se alojan, aguardando el Día del Juicio.
Los Sluagh, o The Hosts (las huestes) de los Muertos Sin Perdón, son el pueblo feérico más formidable de Highland. Algunos consideran a ‘La Hueste’ no como los muertos sino como ángeles caídos. Otros consideran a La Hueste como los espíritus de mortales que han fallecido. Aun otros distinguen entre los Seres Feéricos y La Hueste. Generalmente, los Seres Feéricos han de ser vistos después o en el entorno del ocaso, y se desplazan en el suelo, mientras que La Hueste viaja a medianoche por los aires, montados ellos en el viento, por encima de lugares habitados por mortales.
Robert Kirk llamó a los Feéricos de Highland ‘Subterráneos’, y los highlandeses creen que los Feéricos son espíritus de sus ancestros. Las colinas encantadas, o brochs, en las que esos seres viven son los hogares de los ancestros muertos de los highlandeses y son, por ello, considerados sagrados.
El término White Ladies (Damas Blancas), designando tanto a fantasmas como a Hadas, es todavía una conexión más entre las Hadas y los muertos. Los elementos sobrenaturales en las tempranas leyendas artúricas muestran que Guinevere significó en su origen ‘fantasma blanco’, con el mismo significado que la orlandesa Bean Fhionn, o White Lady of Lough Gur, quien reclama una vida humana cada siete años. Las Damas Blancas se aproximan en el momento de la muerte y portan el alma hacia su hogar encantado. Las Damas Blancas son descendientes directas de los fabulados Tuatha De Danann, los antiguos dioses y diosas.

[…]

Se encuentran similitudes en el saber feérico de Escocia, debido a la migración de pueblos, en avances y retrocesos, entre Escocia e Irlanda. La última oleada de inmigrantes gaélicos llegados a Escocia desde Irlanda tuvo lugar en el siglo V [d. C.], pero durante muchas centurias antes de esa los irlandeses estuvieron entrelazándose en matrimonio con los Cruithne (Picts = pictos) de Escocia. Ha habido una larga historia de intercambio entre los dos territorios, llevando esto a una mezcla armoniosa de folclore y creencias.
En el oeste de Irlanda, a donde fueron corridos los irlandeses nativos (‘to hell or Connaught’)[xiv], el pueblo ha mantenido su herencia antigua en un grado mucho mayor que la mayor parte de los pueblos en el mundo. Aun cuando el cristianismo se hizo la religión predominante en Irlanda, la fe en los Seres Feéricos continúa desarrollando su crecimiento, especialmente ahora, con el renovado interés en el paganismo y la tradición feérica. Los Seres Feéricos aún son avistados, con anécdotas feéricas dando vueltas por toda Gran Bretaña y el mundo.”




Extraído Sirona Knight, CELTIC TRADITIONS. Druids, Faeries and Wiccan Rituals (tradiciones célticas – druidas, seres feéricos y rituales de Alta Magia Blanca), Citadel Press, Kensington Publishing Corp., New York, 2000. Chapter 4: The Faeries (cap. 4: los seres feéricos), p. 113-122. Traducción del inglés del fragmento y notas, para su sola publicación en este blog: G. Aritto / 2015.










[i] Aunque S. Knight se explaya enseguida generosamente sobre raíces etimológicas y alcances del préstamo léxico adoptado en inglés como Faery (o Fairy), vale aclarar que estoy traduciendo ese nombre genérico preferentemente como “Seres Feéricos”, o, según lo exija el contexto, simplemente por la designación del tipo “hada(s)” (hasta puede valer por la cualidad de “encantado(a)”). En síntesis, configuran el cosmos de las hadas y su contiguo ámbito dévico de los Elementales de la Naturaleza. Por su parte, las recurrentes denominaciones en inglés “people”, “little people” o “good people” se vierten indistintamente como “gente(s)”, “pueblo”, “personas”, “personitas”, “buena gente”… (Las órdenes de tradición druídico-pagana, incluidas las actuales, aluden a ello naturalmente con el decidido apelativo genérico de “los dioses”.)

[ii] Knight se mantiene, obviamente, dentro de la fonética inglesa, y no brinda, como suele hacerlo y, en rigor, se hace siempre al intentar reproducir una realización fonética, ningún ejemplo en la lengua viva y vigente que se iguale o aproxime a la emisión fónica /FEIE/.

[iii] “… a land where enchanted beings live”: téngase presente que el término land contrasta en inglés con earth (tierra), aun cuando en determinados contextos vivan en variación. “Land” puede denotar la superficie misma planetaria en oposición al espacio ocupado por las aguas; la tierra que se cultiva y cuyos recursos se explotan; un “país”, un “territorio”, una “comarca”, tanto en su realidad física como en la de quienes la habitan. Sospecho, sin fundamentos autorizados que me lo confirmen, que el término moderno “land”, como toda palabra compartida por uno o más pueblos, oculta una larga y sinuosa travesía de imaginarios y sentidos, sin duda arraigados a la más temprana Edad Media de las gentes germánicas, que han asociado metonímicamente la noción concreta contenida en “earth” a los contagios culturales que sufrió sucesiva y acumulativamente a lo largo de más de mil quinientos años. Así, por recurrir a un ejemplo contemporáneo, en la mega-imagen elegida por Eliot para su revulsivo poema de 1922, /the waste land = la tierra yerma (o gastada)/, aun acabando por interpretarla como un icono para la Tierra toda y su actual humanidad, “land” parece guardar un celoso vínculo original con el mito que funde y dinamiza los mitemas de ‘el Rey enfermo, estéril, corrompido’ y de ‘la tierra = el reino infértiles, devastados’. Una parecida oposición /superposición de valores cobra ánimo al percibir el campo semántico y referencial creado por los sustantivos “kingdom” y “realm”, en inglés, redistribuidos en romance castellano en el alcance de “reino”, como territorio o dominio de un soberano y su corona, por un lado, y como ámbito, esfera o morada donde se manifiestan entidades sutiles y seres concretos no-humanos, por otro.

[iv] Por supuesto, del romance en su referencia al género narrativo nacido en la Baja Edad Media [cfr. la nota i al texto de R. J. Stewart publicado inmediatamente antes de éste, en EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VIII)].

[v] En rigor, el topónimo cosmológico inglés Otherworld, directamente traducible por “Otromundo”, abarcaría dos de las esferas “ultramundanas” célticas, que Knight denomina “the Overworld” (el Mundo-de-Arriba) y “the Underworld” (el Inframundo), correspondiéndose este plano de realidad planetaria de nuestra existencia con “the Middle World” (el Mundo Medio).

[vi] Si bien “ley line” refiere normalmente a una común marca de sembradío, en lenguaje ocultista, ley alude a una línea de fuerza de naturaleza geomagnética en el “cuerpo físico-etérico” del planeta. Por tales líneas, existentes más allá de la dilucidación y las mediciones científicas, están energéticamente enlazados las misteriosas formaciones megalíticas y ciertos umbrales materiales interdimensionales de la Tierra. Así, Stonehenge y sus centros de culto asociados, las extrañas encrucijadas geomagnéticas donde descansan determinadas catedrales medievales, o el mismísimo Camino de Santiago, otrora una ruta de circulación cósmica para los desaparecidos atlantes… Aun cuando parte de la red descubierta, por caso, en las Islas Británicas, haya entrado desde hace ya mucho en recesión y haya sido suplantada por conexiones y puntos de intersección nuevos, los descubrimientos y revelaciones de algunos pioneros contemporáneos en la exploración del tema siguen resultando fascinantes. Por mencionar sólo un trabajo en este campo, siempre nos entusiasmará volver al clásico volumen de Janet Bord y Colin Bord: Mysterious Britain (Gran Bretaña misteriosa), de 1974.

[vii] “El relato legendario del origen de los Gaelios y su llegada a Irlanda es como sigue: ellos vinieron primeramente desde una vasta extensión indefinida de tierra, llamada sitia – una región que probablemente incluía todo el sudoeste de Europa y porciones anexadas de Asia. Ellos llegaron a Irlanda a través de Egipto, Creta y España. Se los llamó Gaedhal (Gael = gaelios) porque su remoto ancestro, en los días de Moisés, fue Gaodhal Glas. Siendo niño, se dice de Moisés que lo curó de la mordedura de una serpiente, y que le prometió, entonces, que ninguna serpiente ni otra cosa ponzoñosa infestarían la dichosa isla occidental que su lejana posteridad un día habitaría. Niul, un nieto de Gaodhal, que había sido invitado como instructor en Egipto por uno de los Faraones, contrajo matrimonio con Scota, hija del Faraón, por la cual Irlanda fue, en épocas posteriores, llamada Scotia. Y los Scoti irlandeses o Scots son los descendientes de Niul y Scota. En Egipto, Niul y su pueblo se volvieron ricos y poderosos, se tomaron a mal las injusticias del últimos Faraón, fueron expulsados del territorio, y tras largas y variadas idas y venidas, durante tiempos de éxitos, alcanzaron España. Cuando, después de una larga estadía en España, oyeron sobre Irlanda (tal vez de mercaderes fenicios) y la identificaron como la Isla del Destino (Isle of Destiny), vaticinada por Moisés para ellos, su líder era Miled o Milesius, cuya esposa fue también una hija del Faraón, y se llamaba Scota. El tío de Miled, Ith, fue enviado primero a Irlanda a fin de que informase sobre ella. Sin embargo, los Tuatha De Danann, sospechando el propósito de su msión, lo mataron.
“Habiendo Miled muerto en España, sus ocho hijos, con su madre, Scota, sus familiares y seguidores, después de mucho tiempo iniciaron su viaje venturoso a su Isla del Destino.” (Seumas MacManus, The Story of the Irish Race (la historia de la raza irlandesa), 1966; Chapter III: The Milesians (los milesios), p. 12-13 / trad. del inglés de esta cita: G. A.) Libro éste de cuyo Capítulo XXIV: The Poets (los poetas) se tradujeron fragmentos para esta misma serie EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VII).

[viii] “... the sacred spirit or presence that animates and enliven...”: Knight juega aquí, en un enunciado definitorio y crucial, con el oleaje semántico de dos verbos muy concurrentes. Este umbral de resonancias de contenido fuerza la convivencia pacífica de conceptos como ‘dar vida (a algo / alguien)’, por un lado, y, por otro, ‘avivar’ o ‘hacer que algo / alguien se anime’. No se trata sólo de repugnantes exquisiteces teóricas; a esa tensión subyacen nada menos que las nociones de animismo y panteísmo, que no soy capaz de resolver detenido en este entorno de mi traducción…

[ix] De nuevo, como arriba, la autora se place en embriagar su texto de sinonimia cercana: “… arte still a part of the land – dice – and the folk memory of the people (entendiéndose folk memory como  ‘la memoria colectiva forjada en la tradición – especialmente oral – del pueblo’…).

[x] Para toda esta temática arturiana, ver las tres primeras entradas de esta serie [EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (I, II y III)], con secciones del texto The Secret Tradition in Arthurian Legend, de G. Knight.

[xi] “Second sight” (y “second-sighted, como adjetivo aplicado al sujeto dotado), denota la facultad natural de conocer eventos futuros como plasmados en el continuun espacio-tiempo siempre actual. No me detuve acá al traducir en distinguir matices metafísicos entre pre-cognición, videncia, premonición, psiquismo en general…

[xii] Otra vez, en el discurso metafísico-ocultista, reaparece el poderoso verbo to attune en inglés, que, no por ser de uso general, deja de producir resonancias en contextos como éste, o como aquel que se comentó ya en el escrito de R. J. Stewart en la nota viii de la publicación anterior de esta misma serie citada también más arriba [cfr. EN UN CLARO DEL BOSQUE CELTA (VIII)].

[xiii] Dentro del contexto del gaélico escocés, Knight mantiene en adelante esta forma singular host (hueste), como si adoptase algo así como el nombre genérico de una tribu o una comunidad, a pesar de estar refiriéndose a una pluralidad de seres individuales.

[xiv] “Al infierno o a Connaught”. 

- Imagen primera: Badb Catha (publicada en http://www.conceptart.org/forums/showthread.php/121802-Badb-Catha

- Imagen final: Elves Tree... (Árbol de los Elfos) (extraída de: https://hdwallpapers.cat)




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